Paro nacional universitario sacude Venezuela exigiendo salarios dignos
La Universidad Central de Venezuela (UCV) encabezó este miércoles un paro nacional de 24 horas que paralizó las actividades académicas en todo el país, en una protesta masiva que reunió a 23 universidades autónomas y 50 instituciones politécnicas. La medida de fuerza busca presionar al gobierno de Delcy Rodríguez para que mejore los salarios del sector educativo, que enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes.
Salario mínimo congelado y poder adquisitivo pulverizado
El detonante principal de la protesta es el salario mínimo que permanece congelado desde 2022 y que, tras la devaluación de la moneda, equivale a apenas 27 centavos de dólar mensual según el tipo de cambio oficial. Esta situación se agrava en un contexto de inflación crónica que superó el 400% en 2025, destruyendo completamente el poder adquisitivo de los trabajadores universitarios.
"Nos quieren decir que aumentar el salario significa disparar la inflación, llevamos cuatro años sin salario y la inflación sigue alta", declaró José Gregorio Alfonso, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (APUCV). El dirigente gremial cuestionó duramente el discurso oficial sobre recuperación económica, señalando que esta no se refleja en los bolsillos de los trabajadores.
Silencio total en los campus como medida de presión
En Caracas, el acatamiento del paro fue absoluto, especialmente en la UCV donde las facultades permanecieron cerradas y los servicios estudiantiles suspendidos. "Si dicen que estamos en un nuevo momento político y económico, también es importante tener un nuevo momento salarial donde la gente pueda ver un beneficio después de tanto sufrimiento", expresó el presidente de la APUCV.
Carlos Suárez, presidente del Sindicato Único de Trabajadores de la UCV, advirtió que la continuidad de estas medidas de fuerza dependerá de los anuncios que realice la administración nacional el próximo 1 de mayo. Las expectativas están puestas en el ajuste prometido recientemente por la presidencia encargada, aunque existe temor de que las mejoras se limiten a bonificaciones sin impacto real en beneficios laborales.
Un reclamo que resuena desde los Andes hasta el Oriente
El eco del paro se sintió con fuerza en el interior del país, superando incluso las presiones y amenazas de despido denunciadas en regiones como Bolívar. En la Universidad de Los Andes (ULA), la dirigente Maydole Villegas insistió en que cualquier ajuste salarial debe estar indexado al dólar para evitar su depreciación inmediata.
"Ya basta de los bonos que no son salarios", reclamó desde Trujillo el profesor Mario Linares, subrayando que hay docentes que perciben ingresos inferiores a los cinco dólares mensuales, lo que imposibilita cubrir gastos mínimos de traslado.
La Universidad del Zulia (LUZ), en el occidente del país, reportó un acatamiento masivo. María Ruza, trabajadora con casi tres décadas de servicio, describió una realidad desoladora: "Con un sueldo de apenas 130 bolívares mensuales, el personal se ve obligado a buscar empleos alternos para subsistir. Tenemos que trabajar aquí y en otro lado porque no da".
Asfixia presupuestaria y deterioro institucional
En el oriente del país, docentes de la Universidad de Oriente (UDO) y la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) resaltaron que la lucha también es por un presupuesto justo que permita recuperar las instalaciones. Hernán Azócar, presidente de la Asociación de Profesores de la UPEL, denunció el marcado deterioro de las sedes y la inoperatividad de servicios básicos.
Los datos del Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros revelan la dimensión de la crisis: el costo de la canasta alimentaria para una familia de cinco personas alcanzó los 692,32 dólares en marzo, evidenciando la brecha abismal entre los ingresos actuales y las necesidades básicas de supervivencia.
Escalada del conflicto y movilización anunciada
La jornada cerró con un anuncio de escalada en el conflicto. Ante la falta de respuestas del Ministerio de Educación y del Trabajo, las organizaciones sindicales han convocado a una movilización hacia el Palacio de Miraflores para el próximo 30 de abril.
Los gremios coinciden en que la emergencia educativa requiere de una solución integral que incluya:
- Reactivación de comedores universitarios
- Restablecimiento del transporte estudiantil
- Reanudación de programas de becas
- Presupuesto adecuado para mantenimiento de infraestructura
- Salarios dignos indexados al dólar
"Protestar y reclamar derechos no es un delito", sentenciaron trabajadores de la Universidad Nacional Experimental de Guayana, quienes pese a las amenazas de suspensión de contratos, decidieron alzar la voz frente a sus sedes. Los estudiantes también manifestaron su respaldo al paro, reconociendo que es "difícil vivir con sueldos que no alcanzan ni para el pasaje", como expresó Valentina González, alumna de Derecho en LUZ.



