La cultura ha dejado de ser vista únicamente como un gasto para convertirse en una oportunidad de inversión para el sector privado en Colombia. En seis años, el mecanismo de incentivos tributarios administrado por la Corporación Colombia Crea Talento (CoCrea) ha movilizado cerca de $850.000 millones hacia proyectos culturales, una cifra que supera el presupuesto histórico destinado por la Nación al sector.
Balance positivo del mecanismo
María del Pilar Ordóñez, directora general de CoCrea, afirmó que el balance es muy positivo porque han logrado generar confianza, algo difícil para un incentivo tributario nuevo. Desde la primera convocatoria en 2020 hasta la séptima en 2026, el cupo fiscal ha crecido exponencialmente, pasando de alrededor de $31.000 millones a $550.000 millones. Esto indica que el sector empresarial ha entendido que invertir en cultura no solo beneficia al sector creativo, sino que también aporta al desarrollo empresarial y al posicionamiento.
Percepción empresarial cambiante
Ordóñez explicó que el empresario ha empezado a entender que invertir en cultura es una inversión rentable, no solo filantropía. “Además de la deducción tributaria, ven que esta inversión mejora su marca, reputación y genera un entorno seguro de inversión, fortaleciendo el diálogo con las comunidades donde operan”, señaló. Esto genera beneficios sociales y económicos que van más allá del ahorro fiscal.
Convocatoria 2026 en contexto fiscal
La convocatoria de 2026 es abierta para todos los campos creativos y culturales, que incluyen 103 actividades económicas, desde espectáculos públicos en vivo hasta artesanías. Este año es atípica por la crisis fiscal: el cupo inicial fue de $80.000 millones, menor que en años anteriores, pero esperan ampliarlo en el segundo semestre para alcanzar el cupo total previsto de $680.000 millones para el año. La convocatoria busca proyectos de calidad que puedan ser evaluados y avalados para atraer inversión privada.
Empresas participantes y metas
Más de 450 inversionistas han participado, muchos de ellos recurrentes y fidelizados. La meta es duplicar esta cifra en los próximos cinco años. Las empresas son diversas, desde pequeñas fábricas hasta grandes corporaciones como Sura, Bancolombia y Ecopetrol. Todas deben ser contribuyentes del impuesto de renta. Las empresas grandes cuentan con equipos especializados para entender y aprovechar el incentivo, mientras que CoCrea ofrece asesoría para facilitar esta interlocución y aumentar la participación de empresas de todos los tamaños.
Cuellos de botella y relevancia del incentivo
Ordóñez indicó que el sector cultural históricamente ha sufrido falta de recursos públicos, pero también carece de capacidades y de infraestructura adecuada. “No solo es un problema de dinero, sino también de formación y de habilidades para estructurar proyectos”, afirmó. CoCrea busca sumar esfuerzos públicos y privados para superar estos retos. En un contexto de restricciones fiscales, desde CoCrea defienden que este mecanismo apalanca recursos privados frescos que el Estado no tiene, aliviando las finanzas públicas y permitiendo cumplir la misión cultural.
Industrias creativas con mayor potencial
La industria de la música y el espectáculo en vivo es la que más se destaca, con talentos reconocidos internacionalmente y festivales locales importantes. También están creciendo fuertemente los sectores tecnológico y audiovisual, que cuentan con infraestructura y capacidad para formular proyectos rentables. Ordóñez señaló que algunos proyectos ya incorporan inteligencia artificial, especialmente en artes plásticas, lo que representa una oportunidad y un riesgo: puede eliminar empleos tradicionales, pero también crear nuevos roles como curadores digitales.
Perfil de María del Pilar Ordóñez
Con más de tres décadas de experiencia en el sector cultural, María del Pilar Ordóñez ha desarrollado una carrera que combina la gestión pública, la empresa privada y el diseño de alianzas para impulsar las industrias creativas en Colombia. Es abogada de profesión, especialista en gestión cultural en Francia y participó en la creación y puesta en marcha del Ministerio de Cultura. También fue una de las responsables de la implementación del modelo de gestión público-privado del Teatro Julio Mario Santo Domingo, donde se desempeñó como subdirectora general durante los primeros años de operación.



