Plantas que perfuman la noche: galán, dondiego y madreselva
Plantas que perfuman la noche: galán, dondiego y madreselva

Una de las actividades favoritas en familia es salir a caminar por el barrio al atardecer, alrededor de las cinco o seis de la tarde. Es un momento sencillo: recorrer unas cuadras, observar cómo el cielo se tiñe de naranja y conversar sobre cualquier tema, mientras Bogotá continúa con su bullicio habitual de buses, motos y prisas.

Cuando la oscuridad comienza a llegar, un aroma dulce e intenso se hace presente. Es el perfume del caballero de la noche, una de las plantas predilectas de la abuela Pola. Cada vez que lo percibe, se llena de alegría, como si esa mata, sembrada en varios antejardines vecinos, le evocara un grato recuerdo.

Ese es el encanto de las plantas que perfuman la noche. No siempre son las más vistosas durante el día, pero al caer el sol se convierten en protagonistas. Ubicadas estratégicamente, pueden transformar un patio, una terraza, una ventana abierta o incluso un paseo por el vecindario.

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¿Por qué algunas plantas huelen más fuerte de noche?

Según Gardeners' World de la BBC, muchas plantas de aroma nocturno liberan sus fragancias al anochecer porque han evolucionado para atraer polinizadores nocturnos. Además, varias poseen flores claras o pálidas, lo que las hace más visibles bajo la luz lunar.

Se recomienda sembrarlas cerca de terrazas, patios, ventanas abiertas o caminos transitados, donde el perfume pueda apreciarse. No se trata solo de tener una planta bonita, sino de elegir el lugar adecuado para cuando realmente despliega su máximo esplendor.

Galán de noche, dama de noche o jazmín nocturno

Uno de los nombres más populares es el galán de noche, también conocido como dama de noche, caballero de la noche o jazmín nocturno. Es importante aclarar que los nombres comunes pueden variar según el país o la región. Sus flores son tubulares, de color blanco cremoso a verde pálido, y se abren durante la noche. El Missouri Botanical Garden señala que son extremadamente fragantes y polinizadas por polillas y otros insectos nocturnos. El Jardín Botánico Val Rahmeh-Menton describe a Cestrum nocturnum como un arbusto que puede alcanzar hasta cuatro metros de altura.

Puede usarse como pantalla vegetal, borde de arbustos o planta en maceta grande. El jardinero y paisajista Eduardo Barba, en un artículo de El País, añade que si se coloca en un punto estratégico, su perfume puede entrar en las habitaciones con la brisa nocturna.

Sin embargo, hay una advertencia importante: sus hojas y frutos son tóxicos. Por ello, conviene evitar que niños o mascotas puedan manipularla o ingerir partes de la planta.

Dondiego de noche o maravilla del Perú

Otra planta ideal para el atardecer es Mirabilis jalapa, conocida como maravilla del Perú y también asociada al nombre dondiego de noche. A diferencia del galán de noche, no es un arbusto grande, sino una perenne herbácea que el Missouri Botanical Garden describe con raíces tuberosas, usualmente de entre 60 y 90 centímetros de altura.

Su atractivo radica en sus flores tubulares, fragantes y en forma de embudo, que pueden ser rosadas, rojas, magenta, amarillas o blancas. Incluso puede tener flores de distintos colores en una misma planta. Según el Missouri Botanical Garden, estas flores se abren al final de la tarde, alrededor de las cuatro, y permanecen abiertas hasta la mañana siguiente.

Funciona bien en macetas, patios, borduras o grupos dentro del jardín. Es una opción de bajo mantenimiento, tolera distintos tipos de suelo y puede crecer a pleno sol o en semisombra, siempre con buen drenaje y humedad constante.

También aquí hay que tener precaución, pues todas las partes de Mirabilis jalapa son venenosas si se ingieren. Su valor ornamental es claro, pero debe ubicarse con cuidado si hay mascotas o niños pequeños.

Madreselva, un perfume para muros y pérgolas

La madreselva aporta otra forma de aroma nocturno. No funciona como una maceta baja ni como un arbusto compacto, sino como una trepadora capaz de cubrir muros, rejas, arcos y pérgolas.

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La Royal Horticultural Society describe a Lonicera periclymenum, la madreselva común, como una trepadora leñosa, vigorosa y caducifolia, con flores tubulares muy fragantes, de color blanco a blanco cremoso, con tonos rojizos o púrpuras en el exterior. La RHS también señala que su aroma vespertino atrae a polillas polinizadoras y que la planta ofrece néctar y polen a abejas y otros insectos.

Además de perfumar, puede ofrecer bayas para las aves y refugio para pequeños animales del jardín. La madreselva crece mejor en suelos fértiles, húmedos pero bien drenados, y puede estar tanto a pleno sol como en semisombra. Es útil en jardines urbanos, patios interiores, espacios informales y jardines pensados para atraer vida silvestre. La RHS advierte que sus frutos son ornamentales y no deben consumirse.

Otras plantas que también perfuman la noche

Aunque el galán de noche, el dondiego y la madreselva son algunas de las más conocidas, no son las únicas. Gardeners' World incluye dentro de las plantas de aroma nocturno a la trompeta de ángel (Brugmansia), el flox nocturno (Zaluzianskya ovata), el jazmín estrellado (Trachelospermum jasminoides), la glicina (Wisteria floribunda), el lirio real (Lilium regale), el alhelí de noche (Matthiola longipetala), algunas petunias aromáticas, claveles y nardos.

La selección muestra que un jardín nocturno puede armarse con plantas muy distintas: arbustos, trepadoras, herbáceas, bulbos o especies para maceta. Algunas destacan por sus flores blancas o pálidas; otras, por perfumes dulces o aromas que se intensifican cuando baja la temperatura.

Eso sí, no todas sirven para cualquier jardín. Algunas necesitan protección frente al frío, otras requieren soporte para trepar y varias pueden tener partes tóxicas.

¿Dónde sembrarlas para aprovechar su aroma?

Para que estas plantas realmente funcionen, la ubicación importa tanto como la especie. Gardeners' World recomienda sembrar plantas de aroma nocturno alrededor de patios, terrazas, ventanas abiertas o caminos transitados. La razón es sencilla: si una flor libera su perfume cuando ya oscureció, conviene ubicarla donde haya paso, descanso o ventilación.

Una buena combinación puede partir de las especies más conocidas: galán de noche en una maceta grande o rincón protegido, dondiego de noche en borduras o macetas de patio, y madreselva guiada sobre una reja, muro o pérgola. A partir de ahí, se pueden sumar otras plantas de aroma nocturno, como jazmín estrellado, flox nocturno, alhelí de noche, nardos o lirios, según el clima, el espacio y el nivel de cuidado que permita cada jardín.

Antes de sembrar, también conviene revisar el clima, el tamaño que puede alcanzar cada planta y la presencia de niños o mascotas. Varias de estas especies son hermosas y fragantes, pero algunas tienen partes tóxicas o frutos que no deben ingerirse. Al final, la noche puede hacer que un jardín huela distinto, pero la mejor jardinería sigue siendo la que combina belleza, ubicación y cuidado.