La sopa de cebolla francesa es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía gala. Su preparación, aunque tradicionalmente lleva caldo de res, puede enriquecerse con caldo de costilla para potenciar su sabor. A continuación, te presentamos una receta sencilla que rinde para dos porciones, con un tiempo de preparación de 45 minutos y cocción de 60 minutos.
Ingredientes
- 2 cebollas blancas cortadas en julianas
- 70 gramos de mantequilla
- Queso gruyère rallado
- Baguette tostado
- 1 cucharada de aceite de oliva
- ½ cucharadita de sal
- 2 cucharadas de harina de trigo
- ⅓ de taza de vino blanco
- 2 cucharadas de salsa inglesa
- 1 cucharada de laurel
- 1 cucharada de tomillo
- 1 litro de caldo de costilla
Preparación
- En una olla grande, derrite la mantequilla junto con el aceite de oliva.
- Agrega las cebollas y la sal. Cocina a fuego medio, removiendo ocasionalmente, durante aproximadamente 1 hora o hasta que estén bien caramelizadas y doradas.
- Incorpora la harina de trigo y mezcla constantemente durante 5 minutos.
- Añade el vino blanco, el laurel, el tomillo, la salsa inglesa y el caldo de costilla.
- Tapa la olla y cocina a fuego medio-bajo durante 45 minutos.
- Sirve la sopa caliente con rebanadas de baguette tostada y una generosa cantidad de queso suizo o Gruyère. Gratina hasta que el queso esté dorado y burbujeante.
Un poco de historia de la sopa de cebolla
Este plato, originario de Francia, tiene como ingrediente principal la cebolla caramelizada. Su receta se remonta a la Edad Media, cuando era considerada un alimento de épocas de hambruna en Europa. Con el tiempo, se popularizó mundialmente. Su elaboración es sencilla y rápida: consiste en cortar la cebolla en julianas y sofreírla en mantequilla. Existen variaciones que incluyen brandy o vino blanco para espesar y fusionar sabores. La sopa se hierve en un caldo al gusto del comensal y se sirve como entrada, acompañada de pan y queso gratinado. Curiosamente, en Europa se consume en altas horas de la noche después de fiestas para aliviar la resaca.
Consejos adicionales
Para un toque especial, puedes agregar hierbas frescas como tomillo o laurel durante la cocción. El queso gruyère es el más tradicional, pero puedes usar emmental o parmesano. Acompaña con una copa de vino blanco seco para realzar los sabores.



