Una mujer de 37 años, identificada como Amanda Maria Souza de Oliveira, fue arrestada en Brasil tras simular tener 12 años y engañar a una familia durante varios meses. Según las autoridades, utilizaba chupos, teteros y realizaba dibujos infantiles para reforzar su falsa identidad, alegando ser autista y haber sufrido abusos para justificar su apariencia y obtener alojamiento.
Detalles del caso
La mujer fue acogida por una familia en Joinville, que la trató como una hija adoptiva, le proporcionó una habitación decorada, le dio regalos e incluso le organizó una fiesta de cumpleaños. El engaño fue descubierto cuando una tía que visitaba ocasionalmente a la familia comenzó a sospechar de la edad de Oliveira. Tras buscar en internet, encontró informes de un caso similar ocurrido en Río de Janeiro hace tres años, en el que Oliveira supuestamente había engañado a otra familia. El caso fue denunciado a la policía y, tras ser interrogada, confesó el fraude y reveló su nombre real.
Antecedentes y acusaciones
La fiscal Viviane Soares declaró que la investigación descubrió “un elaborado plan de fraude que implicaba la creación de una identidad ficticia y la manipulación emocional de las víctimas para obtener ventajas indebidas”. Según las autoridades, Oliveira ha actuado de esta manera durante varios años en diferentes lugares, incluyendo Minas Gerais, Paraná, Goiás, Ceará, Río de Janeiro y Santa Catarina, utilizando nombres como Beatriz, Ana Clara y María Eduarda. La Fiscalía la denunció por falsa identidad y estafa, pero el proceso ha sido suspendido hasta que se realice un examen de salud mental, programado para el 26 de junio.
Defensa y situación legal
Rafael Luiz Siewert, abogado de Oliveira, afirmó que tras entrevistarla había “identificado elementos que justificaban solicitar una evaluación psiquiátrica”. El juez accedió a la solicitud. Mientras tanto, Oliveira permanece en prisión. La pareja de Joinville declaró a la policía que Oliveira se les acercó por primera vez en una iglesia evangélica, presentándose como Gabrielle y afirmando tener 18 años. Les dijo que estaba pasando por dificultades económicas y de salud, lo que los motivó a acogerla. Posteriormente, supuestamente cambió su versión, alegando que en realidad tenía 11 años, pero aparentaba más porque su padre la había obligado a tomar hormonas y había abusado sexualmente de ella. Los convenció de no matricularla en un colegio y de no formalizar su adopción ante el supuesto temor de que su padre la encontrara.



