El gobierno federal de Brasil comenzó a evaluar la retirada gradual o incluso el cierre total de los subsidios a los combustibles, luego del anuncio del acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto, lo que ha estabilizado el precio internacional del petróleo. La información fue publicada por Valor Económico.
Impacto en el impuesto a las exportaciones
Si el precio del barril Brent cae de manera más significativa, también se podría reevaluar la tasa temporal del 12% del Impuesto a la Exportación sobre el crudo, que fue creada para captar parte de los ingresos extraordinarios generados por los altos precios. Este impuesto tiene carácter reglamentario y puede ser modificado por decreto.
Proyecto de ley en la Cámara de Diputados
En este contexto, la votación del proyecto de ley complementario (PLP) que permite la reducción de impuestos a los combustibles en 2026 perdería sentido, ya que no habría necesidad de medidas adicionales. El gobierno busca evitar la aprobación de la propuesta, cuyo proceso se ha visto obstaculizado por la inclusión de artículos con alto impacto fiscal. Fuentes del equipo económico indicaron que el presidente de la Cámara, Hugo Motta, intentó eliminar el texto, pero la evaluación es que no tiene sentido votarlo ahora, pues si el Brent se mantiene estable, el proyecto perderá su razón de ser.
Estabilización del Brent y renovación de subsidios
Dentro del equipo económico, la percepción es que si el barril Brent se estabiliza por debajo de los US$80, no será necesario renovar el programa de subsidios después del período actual, que finaliza a finales de julio. A finales de mayo, el plazo se prorrogó hasta esa fecha. Desde la creación de la medida, el gobierno ha optado por renovaciones bimensuales de subsidios y exenciones para ajustar la política según la evolución del precio del petróleo. Este período de dos meses está previsto en las medidas provisionales, con posibilidad de prórrogas sucesivas.
Expectativas sobre la última renovación
Se espera que esta última renovación sea suficiente, allanando el camino para el cierre del beneficio, dependiendo del comportamiento de los precios internacionales. Sin embargo, interrumpir el subsidio antes de finales de julio se considera complejo, ya que las empresas ya calificaron para los dos meses renovados el 31 de mayo, y un cambio de reglas a mitad del período podría enfrentar cuestionamientos legales.
Supervisión de desarrollos externos
A pesar de esto, los miembros del gobierno consideran que no deben formalizar ninguna medida anticipada, porque el acuerdo entre Estados Unidos e Irán debe formalizarse y sus efectos en el mercado petrolero y el transporte marítimo a través del estrecho tardarán en manifestarse. Hasta entonces, el gobierno supervisará los acontecimientos externos y preservará las condiciones ya contraídas para el ciclo actual.
Medidas adoptadas en mayo
El 25 de mayo, el gobierno publicó un decreto y una ordenanza que permitieron un subsidio de R$0,44 por litro para productores e importadores de gasolina, con validez de dos meses. La medida costó R$1.200 millones por mes. El 29 de mayo, se renovaron otras medidas para mitigar los efectos del aumento del petróleo en los combustibles, incluyendo subsidios al diésel, exención de impuestos federales sobre queroseno de aviación y biodiésel, y un subsidio de R$11 por cilindro de gas de cocina de 13 kg. En el caso del diésel, se reformularon los mecanismos de apoyo, reemplazando subsidios y exenciones previas con nuevos subsidios federales de R$1,12 y R$0,35 por litro.



