Un operativo del Ejército ecuatoriano en la provincia de Sucumbíos, ejecutado el 12 de junio de 2026, terminó con un saldo de tres personas fallecidas. El comandante de la Cuarta División del Ejército, Fernando Silva, ratificó que el personal militar actuó en legítima defensa tras sufrir agresiones por parte de pobladores armados en la localidad de Taruka.
Detalles del enfrentamiento
Según Silva, durante los disturbios, un soldado cayó en una piscina de sedimentación y fue retenido por un grupo de civiles, quienes lo despojaron por la fuerza de su chaleco táctico, municiones y armamento de dotación estatal. La operación se realizó en puntos coordinados con la Agencia de Regulación y Control Minero (Arcom) para atacar estructuras de minería ilegal.
Defensa de la tripulación aérea
El oficial justificó la respuesta de la tripulación aérea para neutralizar el peligro, debido a que uno de los atacantes utilizó el fusil hurtado al soldado para apuntar directamente contra un helicóptero de la institución en pleno vuelo. Silva rechazó los señalamientos de persecución étnica por parte de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador y se mostró a favor de las indagaciones pertinentes.
Evidencias entregadas a la Fiscalía
Las Fuerzas Armadas afirmaron que ya entregaron todas las evidencias del ataque a la Fiscalía para respaldar el proceso judicial que está en marcha. El comandante Silva reiteró que la actuación militar se enmarca en la lucha contra la minería ilegal y no constituye una persecución contra comunidades indígenas.



