Fracking no es sostenible en Colombia, advierte experto
Fracking no es sostenible en Colombia: experto

La discusión sobre la posibilidad de implementar el fracking en Colombia ha vuelto a tomar fuerza en el marco del debate entre los precandidatos presidenciales, quienes buscan soluciones al déficit energético y la reducción de las reservas de gas en el país. En este contexto, Andrés Gómez, coordinador para América Latina de la Iniciativa por un Tratado sobre Combustibles Fósiles, afirmó que esta técnica de extracción no puede considerarse sostenible bajo ninguna circunstancia.

No existe el fracking sostenible

Durante una entrevista en Mañanas Blu 10:30, Gómez fue contundente al señalar que “no existe el fracking sostenible de ninguna manera”. Sostuvo que los avances tecnológicos de la industria no han logrado eliminar los impactos ambientales asociados a esta práctica. El experto explicó que Colombia enfrenta un problema estructural relacionado con la disponibilidad de hidrocarburos. Según indicó, las reservas probadas de petróleo del país representan apenas el 0,5 % de las reservas globales, mientras que las de gas corresponden al 0,05 %.

Colombia no es un país petrolero

“Colombia no es un país petrolero. Colombia no tiene gas, tiene muy poco gas”, afirmó Gómez, quien además aseguró que, pese a las fuertes inversiones realizadas en exploración durante la última década, los resultados no han sido los esperados. De acuerdo con sus cálculos, entre 2014 y 2024 se invirtieron más de 10.000 millones de dólares en actividades exploratorias y no se logró reponer ni el 10 % de los recursos que fueron producidos durante ese periodo.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Diferencias con Estados Unidos

Uno de los principales argumentos a favor del fracking suele ser el caso de Estados Unidos, país que logró aumentar significativamente su producción de petróleo y gas gracias a esta tecnología. Sin embargo, Gómez considera que las condiciones geológicas y ambientales son completamente distintas a las de Colombia. “El principal yacimiento no convencional de lutitas en el mundo es el Pérmico y allí se dan unas condiciones ecológicas completamente diferentes”, explicó Gómez.

Según el experto, regiones como el Magdalena Medio, donde se planteó la posibilidad de desarrollar proyectos piloto, poseen ecosistemas sensibles y una importante red de humedales que podrían verse afectados por una explotación a gran escala. Para ilustrar la magnitud de las operaciones requeridas, recordó que durante más de un siglo de explotación petrolera en Colombia se han perforado cerca de 25.000 pozos. Sin embargo, en los análisis realizados durante el gobierno de Iván Duque se contemplaba la perforación de hasta 12.000 pozos en apenas una década en el Magdalena Medio. “Estamos viendo la magnitud de lo que sería el impacto en una zona que tiene muchos problemas ya”, advirtió el experto.

Evidencia internacional suficiente

Durante la entrevista también surgió la discusión sobre la conveniencia de realizar proyectos piloto para evaluar científicamente los efectos del fracking en Colombia. Frente a esa posibilidad, Gómez manifestó que la evidencia internacional ya es suficiente. “La ciencia se hizo en Estados Unidos y en Canadá”, sostuvo, argumentando que son precisamente esos países los que han acumulado mayor información sobre los impactos ambientales y sociales de la técnica.

Incluso comparó la propuesta de realizar pilotos con la necesidad de volver a comprobar efectos ampliamente documentados. “Es como si un día quisiéramos en Colombia decir que vamos a hablar de que el cigarrillo no causa cáncer en los pulmones y que entonces, como lo tenemos que experimentar en Colombia, pues lo hagamos acá”, afirmó.

Avances tecnológicos no resuelven el problema

Respecto a los avances tecnológicos que prometen reducir el impacto ambiental de la actividad, Gómez aseguró que las nuevas técnicas no resuelven el problema de fondo. El coordinador explicó que las nuevas perforaciones incluyen secciones horizontales más extensas y requieren mayores procesos de fracturamiento hidráulico. Según datos citados por él del proyecto piloto Kalé, se estimaba la utilización de cerca de 48 millones de litros de agua para una sola operación. “Hoy estamos hablando de secciones mucho más largas y entonces hablaríamos de muchos más litros de agua”, señaló Gómez.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Además, indicó que los pozos de fracking presentan altas tasas de declinación y pueden perder hasta el 90 % de su producción en apenas dos o tres años, lo que obliga a perforar constantemente nuevos pozos para mantener la extracción.