La creciente relación comercial entre América Latina y China ha impulsado las exportaciones, la inversión y el intercambio económico durante las últimas décadas. Sin embargo, un reciente análisis de Moody's advierte que esa misma dependencia podría convertirse en un factor de riesgo para el crecimiento de la región.
El comercio bilateral supera los 500.000 millones de dólares
Según la calificadora, los países latinoamericanos están cada vez más concentrados en la venta de materias primas al gigante asiático, mientras aumentan sus importaciones de manufacturas chinas, una combinación que podría afectar la competitividad y la capacidad industrial de largo plazo. El informe señala que el comercio entre China y América Latina superó los 500.000 millones de dólares en 2025, una cifra que evidencia la profundidad de una relación económica que no ha dejado de crecer. No obstante, detrás de ese dinamismo existe una asimetría que preocupa a la agencia, ya que mientras las exportaciones latinoamericanas hacia China rondaron los 174.000 millones de dólares, las importaciones procedentes de ese país alcanzaron aproximadamente 252.000 millones de dólares.
Riesgo de depender demasiado de las materias primas
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la composición de las ventas latinoamericanas hacia China. La calificadora explica que cerca del 80% de las exportaciones corresponde a materias primas como mineral de hierro, cobre, soja, petróleo y plata. Esto significa que buena parte de los ingresos derivados del comercio bilateral dependen del comportamiento de los precios internacionales y de la demanda china. Según Moody's, esta especialización aumenta la exposición de América Latina a choques externos y reduce su capacidad para capturar mayor valor agregado dentro de sus cadenas productivas. La preocupación no radica únicamente en cuánto exporta la región, sino en qué exporta, ya que cuanto más concentrada esté la oferta exportadora en commodities, mayor será la vulnerabilidad frente a cambios en la economía china o en los mercados internacionales.
Las manufacturas chinas ganan espacio en la región
Por otra parte, mientras América Latina vende principalmente materias primas, China fortalece su presencia como proveedor de bienes manufacturados. El informe identifica riesgos crecientes para diversos sectores industriales latinoamericanos debido a la competencia de productos chinos y al aumento de las importaciones provenientes de ese país. Las áreas más expuestas incluyen automóviles, maquinaria, equipos eléctricos y electrónicos, productos químicos, acero, metales, caucho y plásticos. Moody's advierte que esta dinámica puede acelerar procesos de desindustrialización y limitar el desarrollo de capacidades productivas locales. La calificadora desarrolló un Índice de Vulnerabilidad Manufacturera que muestra que algunos países enfrentan mayores riesgos que otros. Brasil y Argentina aparecen entre los más expuestos, con una alta proporción de sectores manufactureros vulnerables a la competencia china.
El cambio económico de China también preocupa
Otro de los elementos que destaca el análisis es la transformación que atraviesa la propia economía china. Durante años, el crecimiento del país ha estado impulsado por la construcción, la infraestructura y el sector inmobiliario, actividades que demandaban enormes cantidades de materias primas. No obstante, Moody's señala que el gigante asiático está migrando hacia sectores de manufactura avanzada, tecnología y vehículos eléctricos. Ese cambio podría modificar gradualmente los patrones de consumo de materias primas y afectar la demanda de algunos productos que hoy representan una parte importante de las exportaciones latinoamericanas.
Impacto en Colombia
En el caso colombiano, el informe identifica riesgos puntuales para sectores como textiles, equipos eléctricos y ópticos, así como caucho y plásticos. No obstante, también destaca fortalezas asociadas a la capacidad exportadora y de refinación de petróleo. La agencia reconoce que la inversión china continúa desempeñando un papel importante en áreas como energía, minería e infraestructura. Sin embargo, advierte que una concentración excesiva de la relación económica en recursos naturales puede aumentar la dependencia regional y limitar la diversificación productiva.
Clave para el futuro: diversificar y agregar valor
Con todo lo anterior, los expertos sostienen que la verdadera prueba estará en desarrollar industrias capaces de competir, generar mayor valor agregado y reducir la vulnerabilidad derivada de depender cada vez más de un solo socio comercial. Esa será una de las claves para sostener el crecimiento económico de largo plazo en la región.



