Este jueves comenzó una nueva Copa Mundial de Fútbol que pasará a la historia por su cambio de formato, por su naturaleza multisede y, también, por una decadencia en el trato a sus participantes debido a las políticas migratorias en Estados Unidos. Aficionados, jugadores, cuerpos técnicos, árbitros y hasta influenciadores han sufrido la inclemencia de una administración que culpa al extranjero como origen del crimen en su territorio.
Incidentes con selecciones y árbitros
La primera gran polémica ocurrió el 7 de junio con la llegada a suelo estadounidense de la selección de Senegal, que tuvo que atravesar un minucioso y atípico control migratorio en la propia pista de aterrizaje, escenas que se viralizaron en redes sociales. Otra ola de críticas surgió tras el rechazo de las autoridades migratorias a Omar Abdulkadir Artan, árbitro somalí que debía cumplir con su trabajo en varios partidos. El colegiado, nombrado mejor árbitro africano de 2025, vio negado su ingreso en Miami a pesar de tener su visado en orden.
Periodistas y selecciones afectadas
Los periodistas deportivos africanos también han sufrido la inamistosa recepción. Muchos aún no han recibido sus visas para ingresar a Estados Unidos, a pesar de haber iniciado trámites hace meses y contar con acreditación de la FIFA. Otro ejemplo es la selección de Irak: su goleador Aymen Hussein fue interrogado por más de siete horas al llegar a Chicago, y el fotógrafo oficial Talal Salah fue interrogado por 10 horas, revisaron sus equipos y lo deportaron.
Medidas contra Irán
La FIFA anunció el martes que se revocaron las entradas al torneo para los aficionados de Irán. Cada federación de los 48 países participantes tiene derecho a distribuir el 8% del aforo de los estadios. Esta postura coincide con la tensión militar entre Irán y Estados Unidos, tras los ataques estadounidenses en febrero. Además, por solicitud de la FIFA, la selección iraní tuvo que establecer su campamento base en Tijuana, México, en lugar de Arizona como se había designado, y deberá cruzar la frontera para sus partidos y regresar el mismo día.
Reacción de la FIFA
Desde diciembre se podía entrever la docilidad de la FIFA frente al mandatario estadounidense, con la entrega de un nuevo “Premio de la Paz de la FIFA” hecho a la medida. El presidente de la organización, Gianni Infantino, fue confrontado por medios de comunicación y respondió: “No podemos controlar todo. Tal vez, algunas veces, es bueno estar chill y relajarse. Trabajamos para resolver todo”. La respuesta fue considerada pobre y burlesca.
Perspectivas
Un día después de iniciado el Mundial, con agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) a las puertas de los estadios, será cuestión de tiempo para ver si la política retardataria termina de manchar la pelota. Un evento que debería ser de encuentro, unión y felicidad se opaca con la triste marca de la ultraderecha trumpiana.



