Los bomberos de la provincia de Almería, en el sureste de España, han pasado a la ofensiva para sofocar uno de los incendios forestales más mortíferos del país, según informó un responsable de los servicios de emergencia. Durante la noche, se evacuaron más pueblos como medida de precaución.
Doce víctimas mortales y ocho heridos
Avivado por los vientos, el incendio se propagó rápidamente el viernes, atrapando a las víctimas mientras intentaban huir. Se han realizado autopsias a los 12 cadáveres recuperados cerca de la zona boscosa de Bédar, al norte de Los Gallardos, donde se declaró el incendio, pero no se ha confirmado su identidad. Se cree que la mayoría de los fallecidos son ciudadanos británicos y belgas, además de un español. Ocho personas resultaron heridas, cuatro de ellas de gravedad, que permanecen ingresadas en un hospital de Sevilla.
Estrategia ofensiva contra el fuego
Antonio Sanz, responsable de emergencias de la comunidad autónoma de Andalucía, declaró a periodistas en el cordón de seguridad que el incendio seguía siendo "complejo" y continuaba avanzando, pero elogió la labor de los bomberos al impedir que cruzara la autopista hacia las localidades costeras más densamente pobladas. "Hasta ahora nos hemos dedicado a impedir el avance del fuego. Hoy es el primer día en que se le atacará", afirmó Sanz.
Evacuaciones y esfuerzos de extinción
A última hora del viernes se había evacuado a más de 1.400 personas, mientras el incendio forestal seguía ardiendo cerca de Los Gallardos, con evacuaciones preventivas en varias localidades de los alrededores de Bédar. Más de 500 bomberos y personal de emergencias participan en las labores de extinción. Las autoridades de emergencias indicaron que los equipos estaban concentrando sus esfuerzos en el flanco occidental del incendio, donde el fuego sigue siendo más intenso y se propaga más rápidamente. Hasta el momento, el incendio ha arrasado 6.600 hectáreas.
Investigación de las víctimas
Según un comunicado oficial, se han enviado muestras a Madrid para su análisis y comparación con las muestras de ADN facilitadas por las familias. Las autoridades han restado importancia a la posibilidad de que el número de víctimas mortales aumente considerablemente, señalando que el número de personas cuya desaparición han denunciado formalmente las familias es de siete, frente a las 23 que se habían comunicado de manera informal hasta el viernes.



