Este fin de semana en España hay dos nombres indiscutibles: el papa León XIV y Bad Bunny. Aunque las letras explícitas del 'Conejo Malo' choquen con los preceptos de la fe católica, jóvenes creyentes ven completamente compatible rezar y disfrutar del concierto del puertorriqueño. De hecho, algunos acudirán a ambos eventos.
Testimonios de jóvenes católicos
Carmen Gómez, de 26 años, farmacéutica y doctoranda en párkinson, asistió el 31 de mayo al segundo concierto de Bad Bunny en Madrid. "Hay letras que son muy explícitas y me encantaría que no estuvieran, pero es su forma de expresarse y la gente las escucha —me incluyo porque he ido al concierto—, pero de escucharla a practicarla hay una diferencia", explica a EFE. Ella está expectante por ver al papa en Canarias, donde reside. "Al final las personas somos más complejas que una playlist", defiende esta joven canaria, que va a misa asiduamente y disfruta de Coldplay, Imagine Dragons y Bad Bunny.
Fernando Conde-Pumpido, de 30 años, ingeniero de telecomunicaciones que trabaja en satélites para la agencia espacial, también fue al concierto. Es catequista y asistirá a todos los eventos del papa en Madrid, incluyendo la vigilia con jóvenes. Conoció a Bad Bunny por los adolescentes a los que daba catequesis. Le atrajo que es una música "muy bien hecha" y que el artista se cuestiona sobre su vida. "La manera en la que comunica eso a la gente a través de la música es muy potente y hace que los chicos le escuchen", afirma.
Elección entre el papa y Bad Bunny
Si hubiera tenido que elegir, Carmen no duda: "Hubiera ido a ver al papa". Ya ha visto a otros pontífices en encuentros mundiales de la juventud y en el Vaticano. Para ella, la fe es "seguir los mandamientos de ir a misa los domingos, pensar en el prójimo, reflexionar acerca de lo que está bien, lo que está mal". Fernando, que ha visto a los anteriores papas y dialoga con Dios diariamente, señala que la fe le ayuda a "interpretar y dar sentido a la vida" y a encontrar "una dimensión más profunda y verdadera".
La fe entre los jóvenes
Ambos coinciden en que cada vez más jóvenes buscan la fe. "Hay una mayor apertura; no sé si un mayor acercamiento a la Iglesia, que también, pero sí que creo que la propuesta que se les había hecho a nuestros padres no es suficiente", dice Fernando. Se refiere a que la generación anterior se enfocó en trabajar para tener dinero, éxito y poder, y ahora sus hijos descubren que eso "no puede ser el fin último de la vida".
Elena, de 25 años, comenzó a ser practicante hace un año. "Vi que me estaba conformando con la vida que tenía y que no estaba siendo del todo libre en mis decisiones. Empecé a indagar y a dejarme acompañar y mi vida ha cambiado mucho", cuenta. Compró la entrada de Bad Bunny hace más de un año porque creció con su música. "No da igual lo que escuchas, pero creo que Bad Bunny hace música de todo tipo; no todas las canciones son muy explícitas", afirma. Irá el sábado al concierto y el domingo a la misa del papa en Madrid.
Diálogo entre fe y cultura
"Cualquier cristiano que viva en el mundo tiene que aprender a dialogar con esto porque la alternativa es meterte en una cueva", dice Fernando, y añade: "Creo que sí que se puede desarrollar una sensibilidad para poder apreciar lo bueno que tienen y seguir hablando abiertamente de las cosas con las que no estás de acuerdo".
Quizás a los católicos les guste más cuando Bad Bunny canta "yo sé que Dios me está mirando, por eso es que yo estoy bien" que cuando dice "tú no eres una santa ni yo soy un santo, nos conocimos pecando". Pero como dice María, otra joven católica, se puede tener fe y pasarlo bien en un concierto, y aunque se trate de ser coherente, "con los pensamientos y los actos, a veces es imposible". Y, como dice Bad Bunny, se puede ser una santa a la que el perreo le encanta.



