Papa León XIV: 'La dignidad humana no tiene pasaporte' ante crisis migratoria
León XIV: 'La dignidad humana no tiene pasaporte'

El Papa León XIV ha realizado un llamado contundente a Europa para que lleve a cabo un "examen de conciencia" frente al drama migratorio, con el objetivo de que el mar Mediterráneo y el océano Atlántico dejen de ser considerados "cementerios sin lápidas". Además, advirtió que la dignidad humana "no tiene pasaporte".

Un drama que exige reflexión

Durante su visita al muelle de Arguineguín, en Gran Canaria, el Pontífice expresó: "Este drama debe convertirse en examen de conciencia: para las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo; para las naciones de tránsito, llamadas a proteger y no a dejar a los débiles en manos de redes criminales; para Europa, que no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas; para la comunidad internacional, llamada a una cooperación eficaz y perseverante".

Entrada en vigor del Pacto Europeo de Migración y Asilo

Precisamente, este viernes 12 de junio entra en vigor el Pacto Europeo de Migración y Asilo. Organizaciones no gubernamentales como CEAR, Save the Children y Médicos Sin Fronteras han advertido que este pacto "será devastador". "Podemos anticipar las inevitables repercusiones médicas de un mayor número de personas atrapadas, detenidas y privadas de seguridad y protección en toda Europa, tanto en el mar como en países no pertenecientes a la UE", señalaron recientemente. Un total de 13 entidades han exigido este jueves al Gobierno español transparencia en la aplicación del pacto.

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El "muelle de la vergüenza"

El acto se celebró en el mismo lugar conocido como "muelle de la vergüenza", en referencia al campamento con miles de inmigrantes que se formó en el recinto portuario de Arguineguín, donde pernoctaron hacinados durante el verano del año 2020. El Pontífice estuvo acompañado por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

La dignidad humana no tiene pasaporte

León XIV subrayó que "la dignidad humana no tiene pasaporte". "No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera", remarcó.

La Iglesia no puede permanecer muda

Asimismo, advirtió a la Iglesia de que "no puede desentenderse" de la realidad de las personas migrantes que intentan llegar a las costas en pateras. "La Iglesia no puede permanecer muda ante quienes son abandonados a sus aguas", insistió, añadiendo que la acogida del migrante "no puede ser algo secundario ni delegada únicamente a algunos voluntarios". "No podemos luego pasar de largo ante los cayucos y las pateras", exclamó.

Llamado a la empatía

El Papa pidió empatía y señaló que solo cuando el migrante deja de ser "una categoría y una cifra", cuando se comprende que a cualquiera podría tocarle ser esa persona migrante, solo entonces "la conciencia se queda sin excusas". Se refirió específicamente al drama migratorio en El Hierro, "esa isla, pequeña en extensión, pero grande en humanidad", que "ha visto llegar a miles de personas arrancadas de su tierra y confiadas a la fragilidad de un cayuco".

Reconocimiento a la labor humanitaria

También puso en valor el trabajo de Cáritas y de Salvamento Marítimo, agradeciendo "a cuantos se suman a los rescates, a la acogida y al acompañamiento", y subrayó la importancia de comenzar por "gestos pequeños", con "unas cuantas galletas y un poco de leche" o estando presentes "allí donde los recursos no bastan y no hay un idioma común".

Condena a las mafias y la trata de personas

León XIV advirtió sobre las "mafias", a las que definió como "industrias de muerte". "No les crean a quienes prometen paraísos fáciles a cambio de su cuerpo, de dinero, de silencio o de su libertad. Esas falsas promesas son 'cantos de sirenas', son industrias de muerte", aseveró. Además, condenó la trata de personas, advirtiendo que "nadie puede comprar, vender, usar o descartar" a ninguna persona. "Quisiera que este mensaje llegue hasta ti y a tantas mujeres víctimas de la trata y la explotación: si otros pusieron precio a tu cuerpo, Dios no ha dejado nunca de mirarte como alguien invaluable", remarcó.

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Llamamiento a los líderes mundiales

Por todo ello, hizo un llamamiento a quienes tienen en sus manos responsabilidades decisivas —autoridades civiles, parlamentos, gobiernos y organizaciones internacionales—, y a las comunidades cristianas y demás tradiciones religiosas. "No basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido. Cada barca que llega no trae sólo migrantes; trae consigo una pregunta: ¿qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?", planteó.

Los migrantes no son números

Asimismo, recalcó que las personas migrantes "no son números ni expedientes" y defendió su derecho a "no tener que migrar", a permanecer en la propia casa sin hambre, sin guerra, sin persecución, sin violencia, sin que la tierra se vuelva inhabitable, sin que la corrupción robe el pan de los pobres, sin que las armas destruyan el futuro de los niños".

Propuesta de soluciones

León XIV pidió "vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra".