León XIV procesiona con el Santísimo en un histórico Corpus Christi en Madrid
León XIV procesiona con el Santísimo en el Corpus Christi

Madrid, 7 jun (EFE).- La procesión del Corpus Christi, celebrada al término de la misa presidida por León XIV en la Plaza de Cibeles de Madrid este caluroso domingo, ofreció la imagen inédita de un papa procesionando con el Santísimo Sacramento por la engalanada calle de Alcalá, transformada en una gran alfombra floral con más de 30.000 claveles.

Tras la comunión, la hostia consagrada fue colocada en la custodia, una pieza elaborada en 1943 por los talleres de Arte Granda en plata dorada, esmaltes, amatista y diamantes, vinculada a la historia de Madrid, y se situó en el centro del altar.

Inicio de la procesión

El papa pronunció una oración e introdujo incienso en el Santísimo Sacramento para dar comienzo a la procesión, acompañada por la música de un coro y orquesta de cerca de 400 integrantes. En ese instante, toda la plaza se impregnó del aroma a incienso. Portando la custodia, León XIV descendió del escenario, convertido en presbiterio frente a la fachada principal del Palacio de Cibeles, y se situó bajo el palio para iniciar el recorrido.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Recorrido y participantes

El pontífice rodeó la fuente, pasando cerca de los sacerdotes que habían repartido la comunión y ocupaban el centro de la plaza. Desfilaron ante él representantes de cofradías, niños de primera comunión, laicos, consagrados y presbíteros. Todos los cardenales, arzobispos y obispos procesionaron formando dos hileras a los laterales de la calle.

Mientras se lanzaban pétalos de flores, León XIV recorrió la calle de Alcalá, convertida en una gran alfombra floral por la Asociación de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas (Pontevedra). Esta asociación elaboró dieciséis grandes alfombras de tres metros de ancho a lo largo de más de 500 metros. Las composiciones florales incluyeron elementos emblemáticos de la iconografía cristiana, como la Sagrada Forma y las Llaves de San Pedro integradas en una concha de peregrino, y requirieron más de 30.000 claveles, principalmente blancos y amarillos, en honor a los colores de la bandera del Vaticano.

Durante la procesión, de unos 700 metros, se lanzaron pétalos de flores mientras las campanas de las iglesias cercanas repicaban al paso del primer papa que visitaba Madrid desde la llegada de Benedicto XVI hace quince años para la Jornada Mundial de la Juventud.

Retorno y bendición

La procesión giró a la altura de la iglesia de San José, en la confluencia de Alcalá con Gran Vía, para iniciar el regreso hacia Cibeles y completar el recorrido de 700 metros. Por razones de orden y seguridad, se redujo la participación de los acompañantes del papa en comparación con ediciones anteriores del Corpus Christi madrileño.

Una vez en el altar, el pontífice volvió a poner incienso en el Santísimo Sacramento, rezó una oración e impartió la bendición al pueblo. Durante toda la eucaristía, el sol abrasó a más de un millón doscientas mil personas congregadas al aire libre. Se repartieron botellas de agua, parasoles e incluso cartones de cajas para que los diáconos pudieran abanicarse. No fue hasta la recta final de la procesión cuando los sacerdotes abrieron sus paraguas blancos. La misa estuvo vigilada por un dispositivo de seguridad policial, con agentes de élite desplegados en terrazas y azoteas de edificios colindantes como la Casa de América, el Banco de España y el propio Palacio de Cibeles.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar