Emotivo encuentro en la prisión de Brians 1
Montse, una reclusa del centro penitenciario Brians 1 en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), expresó minutos antes de la llegada del papa León XIV: "¿Le puedo dar un abrazo al papa?". Nerviosa y emocionada, confesó a EFE: "Se lo voy a pedir porque necesito su abrazo".
Montse Benavente fue una de las dos internas que compartieron su dura experiencia de vida ante el pontífice. Relató cómo ha recuperado la fe dentro de la prisión: "Antes no tenía fe, pero ahora que sí que la tengo. Desde que estoy en prisión he conocido al padre Jesús Roy, que me ha dado mucha fuerza y he conseguido creer". Al igual que sus compañeras, estaba nerviosa, emocionada y contenta. "Es grandioso, una posibilidad única. No he podido dormir nada", confesó.
Testimonio de superación
El papa conoció la historia de Montse, quien se enfrentó "al silencio de Dios" tras perder a sus seres queridos y afrontar la muerte de un hijo. Le costó entender que "Dios no es el culpable". Sufría insomnio severo sin solución, pero una noche pudo dormir agarrando una cruz: "Yo sé que fue Jesús quien me ayudó". Concluyó su testimonio diciendo: "Ahora sólo espero reencontrarme con mi hijo en el cielo. También espero la libertad y confío en sus planes". Luego se acercó al papa y se fundieron en un abrazo.
Ochenta presos recibieron al pontífice
Ochenta presos de Brians 1 y otros centros penitenciarios recibieron al papa en su visita, precedida de nervios y expectación. Maite y Eli, otras dos internas emocionadas, contaron a EFE su privilegio. "Tengo 45 años, me quedan dos meses de condena y me voy con este regalazo", dijo Maite. Esperaban la bendición del papa y la confirmación de que "los tiempos de Dios son perfectos. Que cuando llegue el momento estemos preparadas para enfrentarnos a la sociedad de nuevo".
El centro penitenciario Brians 1, considerado un referente en Cataluña, alberga unos 1.100 internos varones de carácter preventivo y un módulo para mujeres penadas con entre 130 y 150 reclusas.
Preparativos y mensaje de esperanza
El delegado de la pastoral penitenciaria, Jesús Bel, describió la alegría con la que los internos prepararon el encuentro: "muchos estaban como pensando que esto era un sueño y ahora es cierto". "Saben que el Papa viene a encontrarse con ellos, a darles una palabra de misericordia", explicó. Para los reclusos fue muy importante saber que están en los pensamientos del papa, como le contó un preso emocionadísimo: "Piensa en nosotros y viene a visitarnos".
En su primera visita a una cárcel española, Robert Prevost, el papa León XIV, dirigió un mensaje de esperanza: "En nuestra vida, el pasado no condena el futuro". "Aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona", expresó ante los cerca de 80 reclusos de Brians 1, Brians 2 y Wad Ras.
Ceremonia y obsequio
Al inicio de la ceremonia, los reclusos entonaron un canto de bienvenida. Tras la intervención del director de la prisión y el sacerdote, y el encuentro del papa con las presas, se interpretó 'El Virolai', himno de la Virgen de Montserrat. Alumnos de los talleres artísticos del centro confeccionaron un obsequio para el papa: un plato de cerámica de 30 centímetros de diámetro con un diseño inspirado en la paloma como símbolo de libertad y esperanza.



