El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió a la comunidad internacional al mantener una reunión bilateral de 24 minutos con su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, durante la cumbre del G7 que se celebra en Francia. El encuentro, que no estaba en la agenda oficial, marcó el regreso de Trump a la primera línea de la mediación en el conflicto de Europa del Este, que ya supera los cuatro años de duración.
Trump pide a Rusia un acuerdo de paz
Tras la reunión, Trump declaró: “Tuvimos una buena reunión. Le voy a ver de nuevo después. Tuvimos una muy buena reunión. Rusia debería llegar a un acuerdo. Ha perdido una cantidad tremenda de gente, y también Ucrania”. El mandatario estadounidense consideró que la guerra en Ucrania es el conflicto “más fácil” de resolver y afirmó que tanto el presidente ruso, Vladímir Putin, como Zelenski están “abiertos a ello”.
“La única razón por la que me meto en esto es que no me gusta ver morir a 25.000 jóvenes cada mes. Reconozcan que todo esto es ridículo. Así que sí, haré todo lo que pueda para ponerle fin”, agregó Trump de 79 años.
Apoyo de los aliados y nuevas sanciones
A pesar del tono conciliador de Trump, los líderes de Francia, Alemania, Canadá, Italia, Japón y el Reino Unido acordaron endurecer las sanciones económicas contra Rusia, especialmente en las exportaciones de gas y petróleo, para asfixiar la financiación de la maquinaria de guerra de Putin. El primer ministro británico, Keir Starmer, calificó de “bárbaros” los recientes bombardeos en Kiev que causaron 11 víctimas civiles y dañaron una catedral histórica, y anunció que Londres suministrará uranio enriquecido para proteger las centrales nucleares ucranianas durante el invierno.
Detalles del encuentro Trump-Zelenski
Fuentes consultadas por EFE indicaron que Trump felicitó a Zelenski por la dinámica actual del conflicto, en la que Ucrania ya no aparece como el bando perdedor. Los líderes del G7 coincidieron en que esta nueva situación beneficia a Ucrania. La última reunión entre ambos mandatarios se había producido en diciembre pasado en la residencia de Trump en Mar-a-Lago, Florida.
Gesto simbólico de Alemania
El canciller alemán, Friedrich Merz, intentó suavizar las tensiones históricas de Trump con el multilateralismo obsequiándole una camiseta de la selección alemana de fútbol con el apellido del presidente y el número 47, en alusión a su segundo mandato. Merz se mostró optimista y afirmó que en este G7 “podría empezar a abrirse lentamente una ventana para la diplomacia”.



