Viena, 11 jun (EFE).- La necesidad de mano de obra extranjera en los países de la Unión Europea (UE) no se corresponde con el trato que reciben esos trabajadores, quienes enfrentan elevados niveles de discriminación y explotación, según un informe sobre derechos fundamentales publicado este jueves.
En su reporte anual, la Agencia de Derechos Fundamentales (FRA) de la UE incluye la explotación laboral entre los grandes problemas del bloque comunitario. La FRA destaca que los trabajadores de fuera de la UE están siendo utilizados cada vez más para paliar la escasez de mano de obra, muy a menudo en contradicción con las estrictas políticas migratorias comunitarias y las posturas antiinmigrantes de algunos de sus países miembros.
Riesgos de discriminación y explotación
Una vez en Europa, estos trabajadores están expuestos al riesgo de sufrir discriminación, racismo y explotación. La agencia señala, por ejemplo, que los permisos de residencia concedidos en vinculación a un determinado puesto de trabajo exponen a esos empleados al peligro de la explotación laboral.
La UE tenía en 2025 una tasa de vacantes de empleo del 2,1 %, lo que supone millones de puestos de trabajo sin cubrir, especialmente en la construcción, la sanidad, los cuidados y la hostelería. El informe se refiere a los intentos para atraer trabajadores, como una plataforma digital de ofertas laborales acordada el pasado noviembre, y recuerda que la regulación propuesta ofrece garantías y salvaguardas para los inmigrantes.
Prácticas fraudulentas y tráfico de personas
No obstante, organizaciones sindicales europeas han indicado que existe riesgo de prácticas de contratación fraudulentas y de problemas de cumplimiento de los derechos laborales. La FRA recuerda que en informes anteriores ya destacó que los trabajadores extranjeros son más vulnerables a la explotación, debido a su dependencia de sus empleadores para renovar sus permisos de residencia, el desconocimiento del idioma y de sus derechos.
El informe afirma que hay evidencias de un aumento del tráfico de personas a la UE para ser explotadas laboralmente, así como de las precarias condiciones de trabajo de los empleados de terceros países en comparación con los nacidos en los países comunitarios.
Especial atención a trabajadores ucranianos
La FRA presta especial atención a la situación de los trabajadores desplazados desde Ucrania por la invasión de Rusia. Destaca que mientras estos pueden acceder al mercado laboral nada más llegar a la UE, los solicitantes de asilo de otros países pueden ser obligados a esperar hasta seis meses.
Según los datos de la agencia, la tasa de empleo de los inmigrantes de terceros países es 13 puntos más baja que la de los nacionales, una diferencia que sube a 20 cuando se trata de mujeres.
Calidad del empleo y riesgo de pobreza
Más allá de las tasas de empleo, la FRA advierte de que la calidad del trabajo de los nacionales de terceros países puede afectar significativamente a su bienestar y al riesgo de vivir en la pobreza. "Los resultados de las encuestas de la FRA señalan una elevada inseguridad laboral y un empleo precario, particularmente entre los nacionales de terceros países recién llegados", alerta el reporte.
El 35 % de los extranjeros de terceros países tiene empleos de baja cualificación, en comparación con el 8 % de la población general en los 27 países comunitarios. De hecho, casi la mitad de los trabajadores de fuera de la UE realiza labores para las que están sobrecualificados.
En general, los inmigrantes denuncian que sufren muchos obstáculos para acceder al mercado de trabajo, discriminación y racismo en sus empleos, y un tercio de ellos tiene dificultades para llegar a fin de mes, el doble que entre la población general. EFE



