Acuerdo EE. UU.-Irán: detalles del pacto para terminar la guerra en el Golfo Pérsico
Acuerdo EE. UU.-Irán: pacto para fin de guerra en Golfo

Irán y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo para poner fin a casi cuatro meses de guerra y abrir una nueva fase de negociaciones sobre los principales puntos de tensión entre ambos países, entre ellos el programa nuclear de Teherán y el levantamiento de sanciones económicas.

Hasta el momento, los detalles oficiales son limitados, aunque medios iraníes han publicado lo que presentan como los puntos clave de un borrador de 14 puntos.

Antecedentes del pacto

El canciller iraní, Abás Araqchi, había advertido el viernes, antes del anuncio del pacto, que los detalles solo serían divulgados una vez el acuerdo estuviera firmado. Sin embargo, tras conocerse el compromiso, la agencia iraní Mehr volvió a publicar una versión del supuesto borrador, aclarando que no se trataba del texto definitivo.

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Según esa versión, el acuerdo prevé un cese permanente e inmediato de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano. Ese punto resulta relevante porque el conflicto se extendió más allá de Irán y Estados Unidos, con frentes abiertos en la región y preocupación internacional por el impacto militar, energético y económico de la guerra.

El pacto también funcionaría como antesala de conversaciones más profundas. De acuerdo con el viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, “las negociaciones comenzarán en un plazo de 60 días con el objetivo de alcanzar un acuerdo final”. Esa siguiente fase abordará los asuntos más complejos, incluidos el programa nuclear, las sanciones internacionales, la reconstrucción y el desarrollo económico de Irán.

Activos congelados y sanciones petroleras

Uno de los puntos centrales divulgados por medios iraníes es la liberación de US$24.000 millones en activos iraníes congelados. Según Mehr, esos recursos deberían ser liberados en un plazo de 60 días, antes del inicio de la siguiente fase de negociación.

La agencia indicó además que la mitad de ese monto debería desbloquearse antes de que comiencen las conversaciones finales. “Las negociaciones finales no comenzarán antes de que se libere la mitad de los fondos congelados, se suspendan las sanciones petroleras contra Irán y se levante el bloqueo naval”, señaló Mehr.

El borrador mencionado por el medio también contempla la suspensión de sanciones sobre la venta de petróleo iraní, productos petroquímicos y sus derivados, además del levantamiento del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos.

Estos elementos muestran que, para Teherán, la normalización económica es una condición clave para avanzar hacia un acuerdo definitivo. La economía iraní ha estado fuertemente condicionada por las sanciones, especialmente en sectores estratégicos como petróleo, petroquímica, comercio exterior y acceso a activos financieros congelados en el extranjero.

El levantamiento del bloqueo naval y la suspensión de sanciones petroleras también tendrían un impacto sobre los mercados internacionales. Irán es un productor relevante de crudo, y cualquier cambio en su capacidad de exportación puede modificar expectativas de oferta, precios y rutas comerciales.

Sin embargo, Washington no ha confirmado oficialmente estos puntos en los mismos términos difundidos por los medios iraníes. Hasta ahora, las versiones públicas muestran diferencias entre lo que afirma Teherán y lo que comunica Estados Unidos, especialmente en asuntos como el estrecho de Ormuz y el futuro del programa nuclear.

Ormuz y el debate por los peajes

El estrecho de Ormuz es otro de los puntos sensibles del acuerdo. Al anunciar el pacto, el presidente estadounidense, Donald Trump, celebró en redes sociales “la apertura libre de peaje del estrecho de Ormuz”.

La versión publicada por medios iraníes, sin embargo, plantea un escenario distinto. Según Mehr, Teherán reabrirá ese paso estratégico para el comercio de hidrocarburos “en un plazo de 30 días conforme a los arreglos iraníes”.

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Además, la agencia Fars indicó que en la fase final de la negociación se incluyó una cláusula que permitiría a Teherán cobrar por “servicios marítimos” en Ormuz. “El uso del término ‘servicios marítimos’ significa que Estados Unidos ha aceptado el pago de peajes a Irán”, explicó ese medio, citando a una fuente bien informada.

Araqchi había reconocido el viernes que cobrar peaje en esa vía no sería aceptable según el derecho internacional. No obstante, defendió la posibilidad de cobrar tarifas por servicios, siempre en cooperación con Omán, país ubicado en la otra orilla del estrecho que da entrada al Golfo.

“Irán ha tomado una decisión firme de que la administración del estrecho de Ormuz ya no será la misma que antes”, dijo el canciller, quien añadió que ese paso seguirá siendo un “instrumento de disuasión” para Teherán.

El tema es estratégico porque Ormuz es una de las rutas más importantes para el comercio mundial de hidrocarburos. Su cierre durante la guerra generó impactos sobre precios de energía, comercio y suministro global. Por eso, cualquier fórmula de administración futura será observada de cerca por gobiernos, navieras y mercados petroleros.

Programa nuclear y puntos pendientes

El acuerdo actual es apenas un preludio de nuevas negociaciones. En la próxima fase, Estados Unidos e Irán deberán abordar asuntos de fondo como el programa nuclear iraní y las sanciones internacionales contra Teherán.

Araqchi aseguró el viernes que la única forma de ocuparse del uranio enriquecido en su país “es diluirlo dentro de Irán”. Esa posición contrasta con las exigencias previas de Washington, que ha buscado límites verificables al programa nuclear iraní.

El lunes, The New York Times publicó una entrevista telefónica con Trump en la que el mandatario afirmó que se estaba negociando una moratoria de 20 años al programa de enriquecimiento iraní. También insistió en que los niveles de enriquecimiento de uranio de Irán nunca podrían utilizarse con fines militares y que “nunca podrán superar una determinada cantidad”.

Aún no está claro si las próximas conversaciones incluirán el programa de misiles iraníes o el apoyo de Teherán a grupos armados regionales como Hamás y Hezbolá, dos de las principales preocupaciones de Israel. Según Mehr, “el programa de misiles de Irán y el apoyo a los grupos de la resistencia han sido definitivamente retirados de la agenda”.

La falta de un texto oficial mantiene abiertas varias dudas. Por ahora, el acuerdo apunta a detener la guerra, reabrir Ormuz, aliviar parcialmente la presión económica sobre Irán y preparar una negociación más amplia en un plazo de 60 días. El éxito de esa etapa dependerá de si Washington y Teherán logran convertir las versiones cruzadas en compromisos verificables.