Elecciones 2026: el 15% del electorado podría definir al próximo presidente
15% del electorado definiría al próximo presidente en 2026

Contrario a lo que muchos creen, la segunda vuelta presidencial en Colombia podría terminar definiéndose lejos de las bases tradicionales de Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. Así lo plantea un análisis de Orza Relacionamiento Estratégico, según el cual cerca del 15% del electorado que respaldó otras candidaturas o votó en blanco en la primera vuelta adquiere ahora una relevancia decisiva para determinar quién llegará a la Casa de Nariño.

Una competencia reñida

La importancia de ese segmento radica en que la diferencia entre los dos finalistas fue reducida y ambos ya concentraron la gran mayoría de los votos válidos. De acuerdo con el informe, De la Espriella avanzó a la segunda vuelta como el candidato más votado con 10.359.112 sufragios, superando a Cepeda por 672.091 votos. Entre ambos reunieron más del 84% de la votación válida, una señal de que gran parte de los colombianos identificó desde la primera vuelta cuáles eran las candidaturas con mayores posibilidades de alcanzar el poder.

El 15% del electorado adquiere un papel decisivo

De esta forma, la principal conclusión de Orza es que la siguiente fase de la campaña no dependerá únicamente de la capacidad de cada candidato para movilizar a quienes ya votaron por ellos. La atención se concentra ahora en quienes respaldaron otras opciones políticas o decidieron votar en blanco. Según Gonzalo Araújo, analista político citado en el informe, ese segmento será determinante en una contienda que llega a la segunda vuelta con márgenes estrechos. Aunque los dos finalistas concentraron la mayor parte de la votación, todavía existe un grupo de ciudadanos cuyo respaldo podría inclinar el resultado definitivo.

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El estudio sostiene que la discusión ya no gira exclusivamente alrededor de las bases políticas consolidadas, dado que la disputa se traslada hacia electores que no encontraron representación en las candidaturas finalistas durante la primera vuelta y que ahora deberán decidir si apoyan alguna de las dos opciones o mantienen distancia frente a la contienda.

Los votantes de Sergio Fajardo, el grupo más disputado

Dentro de ese universo de electores, Orza identifica un segmento con especial relevancia estratégica: los votantes de Sergio Fajardo. El análisis señala que mientras una parte importante de quienes respaldaron a Paloma Valencia podría acercarse a De la Espriella y una porción del electorado de Claudia López podría inclinarse hacia Cepeda, los votantes de Fajardo aparecen como el grupo más abierto a ser conquistado por ambas campañas. Por esa razón, el millón de votos que obtuvo Fajardo adquiere un peso político significativo en la nueva etapa electoral. La competencia ya no consiste únicamente en fortalecer apoyos propios, sino en construir puentes hacia sectores que no se identificaron plenamente con ninguno de los dos proyectos que llegaron a la segunda vuelta.

Orza advierte que las adhesiones podrían resultar menos importantes que la capacidad de cada campaña para transmitir mensajes de gobernabilidad, moderación y respuesta a las preocupaciones de los ciudadanos.

La polarización redujo el espacio de las candidaturas intermedias

La relevancia que adquieren estos electores refleja también uno de los principales fenómenos de la primera vuelta: la consolidación de una elección altamente polarizada. María Jimena Escandón, socia de Orza, considera que más que una competencia abierta entre múltiples candidaturas, la elección terminó convirtiéndose en una disputa entre dos modelos de país. Según explicó, los votantes identificaron desde el comienzo cuáles eran las candidaturas con opciones reales de poder y concentraron allí buena parte de sus decisiones.

Esa dinámica terminó afectando especialmente a las alternativas de centro y a sectores políticos tradicionales. El informe sostiene que Sergio Fajardo, Claudia López y Roy Barreras no lograron consolidarse como opciones competitivas en un escenario dominado por narrativas de cambio, continuidad, orden o castigo. La misma lógica se observó en el comportamiento del voto en blanco. Aunque más de 406.000 personas eligieron esa opción, equivalente al 1,69% de los votos válidos, la cifra se mantuvo baja. Para Orza, la polarización no amplió el voto en blanco, sino que absorbió a muchos de esos electores hacia alguno de los polos en disputa.

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Una segunda vuelta que se juega en los márgenes

De esta forma, la segunda vuelta presidencial se perfila como una competencia que va más allá de las bases electorales ya consolidadas. Con más del 84% de los votos válidos repartidos entre Cepeda y De la Espriella desde la primera ronda, el margen de crecimiento para ambos candidatos se encuentra precisamente en quienes todavía no han tomado partido por ninguno de los finalistas. Allí, en ese grupo que representa cerca del 15% del electorado, podría terminar definiéndose quién será el próximo presidente de Colombia.