Abelardo de la Espriella: la opción sensata frente al continuismo petrista
Abelardo de la Espriella: la opción sensata frente al continuismo

Resuelta la primera vuelta de la elección presidencial, dos candidatos se disputan la presidencia: el candidato del continuismo petrista y el candidato de la derecha. El primero promete más de lo mismo, pero con el acelerador a fondo. Cepeda representa a Petro al cuadrado.

La amenaza de una asamblea constituyente

Cepeda nos quiere meter en una asamblea constituyente que refundaría la patria. Para ello, está recogiendo firmas en los mítines de campaña. Su objetivo es radicar un proyecto de ley de convocatoria respaldado por millones de firmas. Ya conocemos el contenido del proyecto: una asamblea para rehacer la constitución a imagen y semejanza del más radical de los ideólogos marxistas del país. Sería, para empezar, de composición corporativista. Esto significa que el 30% de los miembros del cuerpo colegiado serían representantes de facciones de la sociedad afines al proyecto político de la izquierda. Por ejemplo, los indígenas tendrían el 10% de las curules, cuando representan solo el 3% de la población.

El sueño del ELN hecho realidad

La asamblea constituyente propuesta por Cepeda es la realización del viejo sueño del ELN. No es coincidencia que el padre de la Paz Total ahora nos proponga como eje central de su gobierno la Convención Nacional elena. No sobra recordar que así empezó Chávez: juramentando sobre la difunta carta magna venezolana. Quince años después, el resultado del experimento chavista —alabado una y otra vez por Cepeda y compañía— fue la crisis humanitaria más aguda de toda la historia latinoamericana.

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Abelardo de la Espriella: una opción controvertida pero sensata

Abelardo de la Espriella ha tenido una carrera como abogado que ha sido en ocasiones controversial, como suele suceder con quienes ejercen el derecho penal. Uno podrá estar de acuerdo o no con los aspectos más estridentes de su estilo, y eso de “destripar” a la izquierda habrá que entenderlo como un exceso retórico mileista. Al fin y al cabo, quien empezó la escalada verbal fue Petro cuando nos declaró a los opositores la “guerra a muerte”.

Pero lo cierto es que su programa de gobierno en estos momentos resulta el más acertado para afrontar la avalancha de problemas que nos deja el petrismo. Hay que revivir la explotación de hidrocarburos, regresar la seguridad a los campos y ciudades, traer inversión, reconstruir el sistema de salud y ajustar las finanzas públicas. Para ello cuenta con un vicepresidente de lujo en José Manuel Restrepo, probado en la gestión de lo público y quien seguramente tendrá mayorías en el Congreso que harán posible muchos de estos cambios.

Defensa de la Constitución de 1991

Sin embargo, lo más importante del candidato De La Espriella es que promete respetar la constitución de 1991. Romper el pacto sobre lo fundamental que se logró hace tres décadas para lanzar al país a una utopía socialista, como propone Cepeda, es una irresponsabilidad monumental. La carta de 1991 ha sido el verdadero acuerdo nacional, con sus destellos y sus lunares. Su desconocimiento lanzaría al país a una guerra civil. Por eso mi voto será por Abelardo, porque prefiero a un polémico abogado que respete la constitución a un comisario estalinista que la quiera fusilar con un tiro en la nuca.

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