Los municipios más golpeados por el conflicto armado y priorizados para la implementación del Acuerdo de Paz respaldaron mayoritariamente a Iván Cepeda en la segunda vuelta presidencial del pasado 21 de junio. Un análisis de los resultados electorales en los 167 municipios donde están los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) muestra que Cepeda ganó en 121 de ellos, mientras que Abelardo de la Espriella se impuso en 46 de los territorios más afectados por la violencia, la pobreza rural, la débil presencia institucional y las economías ilícitas.
Ventaja amplia en votos en territorios PDET
La diferencia también fue amplia en términos de votos en esos territorios. Cepeda sumó 1.534.669 frente a 808.996 obtenidos por De la Espriella, una ventaja de 725.000 sufragios. Los PDET abarcan 167 municipios agrupados en 16 subregiones del país que fueron creados en el Acuerdo de Paz de 2016 con el propósito de llevar inversión, infraestructura y servicios básicos a zonas que han estado marcadas por el abandono estatal y la confrontación armada.
Fortaleza de Cepeda en el Pacífico colombiano
La mayor fortaleza de Cepeda estuvo en el Pacífico colombiano. En varios municipios de Nariño y Cauca obtuvo porcentajes que rozan la unanimidad electoral. En Nariño hubo varias votaciones contundentes como en los municipios de Mosquera, donde alcanzó el 98 % de la votación; en Roberto Payán logró el 97,8 %, igual que en Magüí Payán el 97,6 %; y en Francisco Pizarro el 96,5 %. En Cauca, los resultados fueron igualmente contundentes en Timbiquí, Jambaló, Buenos Aires, López de Micay, Suárez y Argelia. Se trata de municipios atravesados durante años por la presencia de distintos grupos armados como las disidencias de las FARC, el ELN y el Clan del Golfo. También son territorios donde la implementación del Acuerdo de Paz, la sustitución de cultivos de uso ilícito y la presencia estatal han sido temas centrales de la discusión pública.
Respaldo en centros urbanos y otras regiones
El respaldo a Cepeda también fue notable en algunos de los principales centros urbanos de las zonas PDET. En Tumaco obtuvo el 88,9 % de los votos; en Buenaventura el 85,5 %; en Santander de Quilichao el 73,3 %; en Apartadó el 66,4 %; y en Turbo cerca del 66 %. El respaldo al candidato progresista no se limitó al Pacífico. También ganó en numerosos municipios del Putumayo, Caquetá, Meta y Urabá, varias de las regiones donde el conflicto armado tuvo algunas de sus expresiones más intensas durante las últimas décadas. En municipios como Cartagena del Chairá, San Vicente del Caguán, Puerto Guzmán, Puerto Caicedo, Orito y Valle del Guamuez obtuvo amplias ventajas. Esa combinación de apoyos le permitió imponerse en cerca de tres cuartas partes de los municipios PDET del país, el principal instrumento territorial creado por el Acuerdo de Paz de 2016.
Antioquia, el fortín de De la Espriella
El electo presidente Abelardo de la Espriella, por su parte, encontró uno de sus principales bastiones en Antioquia. Aunque el departamento alberga varias de las regiones más afectadas por el conflicto armado y priorizadas por los PDET, buena parte de sus municipios respaldó la candidatura del abogado barranquillero. En el nordeste antioqueño, De la Espriella se impuso con amplitud en municipios como Vegachí, donde obtuvo el 76,8 % de los votos; Yalí, con 74,2 %; Yolombó, con 73,3 %; y Amalfi, con 71,8 %. También ganó en Remedios, Segovia, Anorí, Briceño, Cáceres, Tarazá, Valdivia e Ituango, territorios que enfrentan la presencia y el azote de disidencias de las FARC y del Clan del Golfo. La tendencia también se extendió a parte del Bajo Cauca y del Urabá antioqueño, dos de las regiones donde hoy persisten algunas de las disputas armadas más intensas del país. Aunque Cepeda logró imponerse en municipios clave como Apartadó y Turbo, el mapa departamental mostró una competencia mucho más equilibrada que la observada en regiones como el Pacífico nariñense o el norte del Cauca.
Resultados de De la Espriella en otras regiones
Fuera de Antioquia, De la Espriella registró algunos de sus mejores resultados en Norte de Santander, en municipios como Sardinata (87,8 %). También ganó en municipios emblemáticos del conflicto armado como Tibú y Sardinata, en el Catatumbo. En Arauca obtuvo la victoria en puntos como Puerto Rondón (82,3 %) y Cravo Norte (75,6 %) y también logró una importante votación en Tame y Fortul. También ganó en municipios como Santa Rosa del Sur -sur de Bolívar- (75 %), en San José del Guaviare; en Florencia, capital del Caquetá; y El Carmen de Bolívar, uno de los municipios más representativos de los Montes de María.
El debate sobre el “voto fusil”
La votación en estos territorios ha alimentado una de las discusiones más intensas que dejó la campaña presidencial alrededor de la idea de que la presencia y presión de grupos armados ilegales sería la única explicación sobre los resultados de las votaciones en las regiones más afectadas por la guerra. La tesis del denominado “voto fusil” cobró fuerza después de que Cepeda obtuviera resultados “extraordinarios” en varios de esos municipios del Pacífico y del sur del país. Para algunos sectores políticos, esas cifras serían una evidencia de presiones ejercidas por organizaciones armadas sobre la población civil. No obstante, los resultados sugieren que, aunque los territorios priorizados para la paz se inclinaron mayoritariamente por Cepeda, el comportamiento electoral estuvo lejos de ser homogéneo. Cada subregión mostró dinámicas propias atravesadas por factores históricos, económicos, culturales y políticos.
Análisis de expertos
Varios investigadores han advertido que los datos disponibles no respaldan una explicación tan simple. Michael Weintraub, director del Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas (CESED), de la Universidad de los Andes, analizó información de presencia de grupos armados elaborada por la Fundación Paz y Reconciliación (Pares) y encontró que, aunque municipios donde operan estos actores registraron un aumento mayor en la participación electoral respecto a aquellos donde no hay presencia armada, la presencia de grupos ilegales no estuvo asociada a una mayor polarización ni a victorias totales para alguno de los candidatos. La conclusión cuestiona una de las premisas centrales del “voto fusil” sobre que los territorios con presencia armada necesariamente terminan votando en bloque por una misma opción política. De hecho, en algunos de esos territorios el voto desde hace décadas no ha cambiado en su posición ideológica. A eso se debe sumar que sí hubo una movilización ciudadana en las capitales del país para apoyar a personas en territorios donde hay dificultades en el transporte. Por ejemplo, varios colectivos de jóvenes organizaron colectas de fondos para que ciudadanos en esas zonas pudieran llegar a votar.
El investigador y experto en crimen y seguridad Jorge Mantilla, por su parte, afirmó que la teoría del “voto fusil” desconoce la complejidad social y política de las regiones afectadas por la guerra y termina reduciendo las decisiones electorales de millones de ciudadanos a una explicación basada exclusivamente en la coerción. Los resultados de la segunda vuelta muestran esa diversidad. Aunque Cepeda ganó en la mayoría de municipios PDET, De la Espriella también obtuvo victorias contundentes en territorios donde existe o ha existido presencia de grupos armados ilegales, como Tibú, Sardinata, Tame, Puerto Rondón, Cravo Norte y San José del Guaviare.
Rechazo desde los territorios
Las críticas a esa tesis también llegaron desde los territorios. El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) emitió un comunicado en el que rechazaba los señalamientos sobre los resultados de las votaciones en ese departamento. “Tales señalamientos desconocen la dignidad, la conciencia política, el ejercicio democrático de millones de colombianos y colombianas que han expresado libremente su decisión en las urnas. Además, constituyen una estigmatización de comunidades y territorios que, pese a décadas de conflicto, violencia y abandono estatal, han defendido la vida, la democracia y el derecho a decidir”, indicó el CRIC en el comunicado. Y agregó: “Nuestros territorios no votan bajo el miedo, votan desde la memoria, la dignidad, la esperanza de construir un país donde la vida, la paz y la justicia social sean una realidad para todos y todas”.
Implicaciones para el próximo gobierno
En todo caso, la votación de estos municipios —y, en general, los 12.708.712 votos que obtuvo Iván Cepeda frente a los 12.959.542 de Abelardo de la Espriella— deja planteada una de las primeras tensiones del próximo gobierno. Aunque ganó la Presidencia, De la Espriella fue derrotado en la mayoría de los territorios que durante años estuvieron en el centro de la guerra y que hoy siguen concentrando buena parte de los desafíos de seguridad, implementación del Acuerdo de Paz y presencia estatal.



