Un Congreso más fragmentado y menos predecible: así cambió el mapa político durante el gobierno de Gustavo Petro, según un estudio de la agencia Orza que analiza la evolución de las fuerzas políticas en el Legislativo. A un día de las elecciones, el Congreso que ha acompañado al gobierno del presidente Gustavo Petro deja un panorama político muy distinto al que existía al inicio de este periodo legislativo.
Cambio en el mapa político
La llegada de la izquierda a su mayor representación histórica, el debilitamiento de sectores tradicionales de derecha y una creciente fragmentación de las bancadas han redefinido la forma en que se construyen las mayorías y se tramitan las reformas en el país. El informe de cierre de la IV Legislatura del Congreso 2022-2026, elaborado por Orza, señala que las elecciones legislativas de 2022 marcaron un punto de inflexión en la política colombiana. Por primera vez, el Pacto Histórico se consolidó como la fuerza más votada del Senado y logró una representación sin precedentes para la izquierda en ambas cámaras.
Este resultado permitió a ese sector ampliar su influencia más allá de los grandes centros urbanos y ganar terreno en regiones donde históricamente había tenido poca presencia. El nuevo escenario también estuvo acompañado por un fuerte retroceso del Centro Democrático, que pasó de ser una de las principales fuerzas del Congreso en 2018 a ocupar una posición mucho menos determinante dentro de la actual configuración legislativa.
Partidos bisagra
Mientras tanto, los partidos Liberal y Conservador mantuvieron su relevancia gracias a su estructura regional y capacidad de negociación. El informe destaca que estas colectividades se consolidaron como partidos bisagra, fundamentales para la conformación de mayorías y para la aprobación o bloqueo de iniciativas impulsadas por el Ejecutivo.
Relación Gobierno-Congreso en dos etapas
La relación entre el Gobierno y el Congreso atravesó dos etapas claramente diferenciadas. La primera estuvo marcada por la conformación de una amplia coalición que incluyó a sectores tradicionales y que permitió la rápida aprobación de proyectos clave como la reforma tributaria durante los primeros meses del mandato. Sin embargo, la situación cambió en 2023 cuando surgieron diferencias alrededor de la reforma a la salud. La ruptura de la coalición llevó a que partidos como el Liberal, Conservador y de la U adoptaran posiciones independientes frente al Gobierno, obligando al Ejecutivo a replantear su estrategia legislativa.
Desde entonces, la construcción de mayorías dejó de depender exclusivamente de acuerdos con las direcciones de los partidos y pasó a apoyarse en negociaciones con grupos y facciones internas dentro de las distintas bancadas. Según Orza, esta dinámica se convirtió en uno de los principales rasgos del actual Congreso.
El clientelismo como herramienta
El informe también señala que el clientelismo continúa siendo una herramienta determinante para la gobernabilidad en Colombia. La asignación de cuotas burocráticas, la participación en entidades del Estado y la destinación de recursos para proyectos regionales han seguido siendo mecanismos utilizados para asegurar apoyos políticos en un Congreso altamente fragmentado. Esta realidad responde a una característica estructural del Legislativo colombiano: ningún partido cuenta por sí solo con una mayoría absoluta. En consecuencia, los gobiernos deben construir alianzas permanentes para evitar el estancamiento de su agenda.
La influencia de estas dinámicas también se refleja en la disputa por las presidencias de las comisiones constitucionales y las mesas directivas del Congreso. Estos cargos tienen un papel estratégico porque son los encargados de definir el orden del día y establecer qué proyectos avanzan o quedan archivados. Para el periodo legislativo 2024-2025, la distribución de las presidencias mostró un equilibrio entre las fuerzas de gobierno, los partidos independientes y la oposición. El Pacto Histórico, la Alianza Verde y el Partido Liberal mantuvieron una presencia significativa, mientras que los partidos Conservador y de la U conservaron espacios de poder que continúan siendo relevantes para las negociaciones legislativas.
Escándalos y desafíos
No obstante, la capacidad del Ejecutivo para mantener esas alianzas ha enfrentado desafíos importantes. El informe advierte que escándalos como el de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), donde se investigan presuntos intercambios de contratos por apoyos políticos, han generado cuestionamientos sobre la legitimidad de algunos acuerdos y podrían afectar futuras configuraciones de poder dentro del Congreso.
Avances en representación
Más allá de las tensiones políticas, el actual periodo legislativo también dejó avances en materia de representación. La incorporación de las 16 Curules de Paz permitió ampliar la presencia de comunidades afectadas por el conflicto armado dentro del Congreso. Asimismo, la participación femenina registró un crecimiento importante, pasando de 23 senadoras en 2018 a 32 en el actual periodo.
En cuanto a la producción legislativa, el estudio señala que el Gobierno ha mantenido una tasa de efectividad cercana al 33% en la aprobación de sus iniciativas. Sin embargo, el número de proyectos convertidos en ley se redujo frente al inicio del mandato, reflejando una mayor resistencia política frente a las reformas estructurales propuestas por el Ejecutivo.
Un Congreso más diverso y complejo
Para el informe, el principal resultado de estos años es la consolidación de un Congreso más diverso, pero también más fragmentado y complejo para la construcción de consensos. Un escenario que, a las puertas de una nueva jornada electoral, evidencia que la gobernabilidad en Colombia dependerá cada vez más de la capacidad de negociación entre fuerzas políticas con intereses y agendas cada vez más dispersas.



