En el discurso del actual gobierno, desde su campaña, la ciencia ha ocupado un lugar preponderante. Sus lemas fueron “ciencia para la soberanía” y “ciencia como bien público”. Lamentablemente, el discurso se quedó en eso, ya que las grandes aspiraciones no se reflejan en sus ejecutorias, que son más que modestas.
El discurso presidencial y la realidad científica
El presidente sustenta con frecuencia sus afirmaciones con un contundente “la ciencia lo dice”. Pero en realidad la ciencia no hace declaraciones. Quienes hablan son los científicos, no la ciencia, y lo hacen en medio de debates productivos pero que son eso, debates en proceso.
El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación bajo la lupa
El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación es poco popular entre los científicos, que uno supondría son los más interesados en su actividad. Cada tanto aparece en las noticias envuelto en alguna trifulca. Hace unos días hubo una confrontación con la Secretaría de Educación de Bogotá. Minciencias quería reunir a 1.500 padres de familia en un colegio de Ciudad Bolívar para anunciar la entrega de un laboratorio de robótica. Un anuncio de ese tipo, a seis días de una elección y después de cuatro años gobernando, tiene un evidente tufillo a campaña política. La Secretaría hizo bien en oponerse.
La ministra intervino indignada, al igual que el ministro de Educación y el presidente, pero no supo responder adecuadamente cuándo se haría realmente la entrega del laboratorio y no solo su anuncio. Sus funcionarios dijeron que en julio, aunque estaremos pendientes. Su trillado argumento fue que a esta alcaldía no le interesa la educación científica de los jóvenes pobres. Lástima que no vio los buenos programas de esta y las anteriores alcaldías para mejorar la educación pública en la ciudad, ni que ese colegio tiene desde hace años un programa de robótica sin su participación.
Un examen necesario a la gestión de Minciencias
Sería muy oportuno aprovechar la ocasión para hacer un examen a la labor del ministerio antes de que termine el gobierno. Es muy difícil encontrar números recientes en su página web. Los últimos datos son de 2024 y en algunos aspectos de 2022. Sin embargo, la prensa, como El País de España, que no es hostil a este gobierno, informó recientemente que el presupuesto del ministerio, antes Colciencias, ha caído consistentemente y es hoy el peor de los últimos 25 años. Señala que el porcentaje del PIB dedicado a ciencia es de 0,1%. Vale recordar que cuando era 0,3% ya nos parecía terrible, y nos comprometimos a llevarlo al 1%.
Recursos de regalías: la principal fuente de inversión
La mayoría de los recursos de inversión de Minciencias provienen de una reforma constitucional que le otorgó el 10% de las regalías recibidas por la explotación de petróleo, gas, carbón y otra minería, es decir, aquello que el gobierno actual quiere acabar. Son recursos muy importantes, aunque dependen en gran medida de los precios de los hidrocarburos, las políticas de explotación y otros factores. Desde que se aprobaron, han recibido críticas por la forma en que se priorizan y por su manejo administrativo, que es engorroso y casi imposible para los científicos.
De todas formas, son el recurso principal. Desafortunadamente, esos recursos correspondientes al bienio 2023-2024 no fueron ejecutados. La enorme suma de 2,9 billones de pesos fue trasladada al bienio 2025-2026, sumando 4,3 billones. Los observadores no son muy optimistas sobre su ejecución este año. Ya hubo en abril una alerta de la Procuraduría por un proyecto de inteligencia artificial de 630.000 millones de pesos.
Proyectos paralizados y científicos frustrados
Proyectos construidos por los científicos con grandes esfuerzos están paralizados; algunos se vuelven obsoletos. La investigación científica es competitiva, y la desfinanciación y la interrupción prolongada nos sacan del mapa de la ciencia mundial.
Entre las asignaturas para formar buenos ciudadanos habría que incluir una que enseñe cómo convertir los discursos en hechos.



