Elecciones 2026: El Blitzkrieg de De la Espriella y el riesgo del presidencialismo
De la Espriella: el Blitzkrieg electoral que desafía al sistema

El resultado de estas elecciones no será para siempre. A la resistencia francesa le tomó cuatro años liberarse del nazismo, según una reflexión de Carlos Benavides Riveros en una carta publicada por El Espectador. El análisis aborda el fenómeno de Abelardo de la Espriella, un abogado que pasó de ser un desconocido a liderar un movimiento electoral que agrupa desde la extrema derecha hasta sectores del centro político.

El Blitzkrieg electoral de De la Espriella

La campaña de De la Espriella ha sido descrita como una Blitzkrieg electoral, comparable a la invasión alemana de Francia en 1940. En mayo de ese año, los tanques alemanes cruzaron las Ardenas y entraron a París en semanas sin encontrar resistencia. Ochenta y seis años después, el candidato colombiano ha logrado una velocidad similar, dejando a sus rivales incapaces de reaccionar antes de la primera vuelta.

Esta agilidad se explica, en parte, por el uso pionero e indiscriminado de inteligencia artificial para producir piezas audiovisuales nunca antes vistas en la política colombiana. El tono infantil de esos videos sorprende, pero su impacto es innegable. También destaca el recurso a símbolos nacionales en un país que no es especialmente nacionalista, y el saludo militar adoptado por personas que probablemente han evadido el servicio militar.

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El presidencialismo como problema estructural

Uno de los mayores responsables de este fenómeno es la posición ambigua de la figura presidencial en el sistema democrático colombiano. El debate gira en torno a promesas mesiánicas e incumplibles, como si su viabilidad dependiera solo de la voluntad del presidente. Esta percepción ha llevado a tener tantos candidatos presidenciales como congresistas, ignorando la composición del Congreso o las Cortes.

El presidente es todo y nada a la vez: como jefe de Estado debe unir a la nación, y como jefe de gobierno debe ejecutar un programa concreto. Esta tensión irresoluble hace que cada campaña presidencial se sienta como una cuestión de vida o muerte.

Propuesta de cambio: hacia un sistema parlamentario

Benavides sugiere que, una vez termine la campaña, se debería considerar un sistema de partidos organizados en torno al parlamento, donde solo gobierne quien tenga mayoría legislativa. Esto ocurre en casi todos los países del mundo, excepto en América Latina. El presidencialismo es una cosecha casi exclusivamente americana, desde Washington hasta la Patagonia.

Pase lo que pase el domingo, el resultado no será permanente. Como recuerda el autor, a la resistencia francesa le tomó cuatro años liberarse del nazismo.

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