Laura Galindo critica a De la Espriella por usar la camiseta de la Selección
Galindo: De la Espriella no quiere ser pueblo, sino élite

La discusión en torno a la camiseta de la Selección Colombia va más allá de una simple prenda. Los políticos pueden usarla, al igual que los cantantes que la reciben desde el público durante sus conciertos o las modelos que la ondean al final de los desfiles de diseñadores colombianos. Incluso un ciudadano común puede vestirla el 20 de julio sin que haya un partido de por medio. La camiseta se ha convertido en un tótem, en la representación de orgullos colectivos, emblemas y vínculos. Pertenece al ámbito del fútbol, pero es un símbolo de efervescencia popular: todos somos uno y ese uno es inmortal.

El uso político de los símbolos

Cuando políticos, celebridades o músicos usan la camiseta en público, buscan generar identificación y obtener la aprobación del público. Entran en una dinámica de alteridad que convierte al ídolo lejano, a ese 'otro', en uno más de 'nosotros'. Esto es mercadeo, campaña o estrategia de comunicaciones. Sin embargo, el problema surge cuando ocurre lo contrario: cuando ese 'otro' se apropia de un símbolo colectivo, le quita su valor totémico y lo convierte en una muestra individual de su campaña política.

El caso de Abelardo de la Espriella

Abelardo de la Espriella no se pone la camiseta para ser como el pueblo, sino para pedirle al pueblo que sea como él. Su mensaje fue: “póngase la camiseta y salga a votar, a ponerle la raya al tigre”. Ante esto, hay dos tipos de respuestas. Por un lado, quienes sienten que se les ha quitado el derecho a portar sus símbolos y los ven resignificados con consignas destructivas como fracking, guerra, homofobia, machismo, elitismo y desigualdad. Por otro lado, quienes, sin cuestionarse, celebran esa instrumentalización porque creen que los pone al nivel de ese 'otro'.

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De la Espriella no quiere sentirse cercano al pueblo, quiere venderle al pueblo la fantasía de que ya no son pueblo sino élite, como él. En cualquiera de los dos casos, el resultado es el mismo: un símbolo desacralizado, al que se le endilgan representaciones opuestas a su naturaleza, y un 'nosotros' infantilizado, al que De la Espriella intenta engañar a través de emociones primarias y fantasías aspiracionales que atentan contra su propio bienestar. A eso se reduce su campaña.

Por Laura Galindo, periodista musical y cultural, pianista de la Universidad Javeriana, magíster en piano de la Universidad Eafit, magíster en periodismo de la Universidad de Los Andes y MFA en Creative Writing de la New York University (NYU). Editora cultural y presentadora en RTVC Noticias, de Señal Colombia.

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