Juan Daniel Oviedo, quien fue compañero de fórmula de Paloma Valencia en la fallida campaña presidencial, compartió sus teorías sobre las causas del desplome electoral en la primera vuelta. En una entrevista con María Isabel Rueda, Oviedo también dio pistas sobre hacia dónde se inclinará su voto en la segunda vuelta, aunque lanzó duras preguntas a los dos candidatos finalistas.
Lecciones positivas tras la derrota
Oviedo afirmó sentirse contento porque, al momento de la entrevista, cumplía un año desde que registró el movimiento significativo de ciudadanos Con Toda por Colombia para recoger firmas. Destacó que el país necesita un agente de estabilización, ya que atraviesa una etapa de inestabilidad institucional. "La gente quiere estabilidad, quiere soluciones", dijo, recordando que en La Gran Consulta del 8 de marzo obtuvo un millón doscientos cincuenta y nueve mil votos, un logro que considera alejado del caudillismo.
¿A qué atribuye la caída de la opción Paloma-Oviedo?
Oviedo señaló que haber traído a Álvaro Uribe Vélez a la conversación, nominándolo ministro de Defensa, espantó al centro y generó contradicciones. Aunque respeta el legado de Uribe, considera que han pasado más de 20 años desde que dejó el poder y los problemas de criminalidad actuales son distintos. También mencionó que sus expresiones de desacuerdo público con Paloma generaron confusión, y que los ataques homofóbicos y machistas contra la dupla fueron determinantes. “Desde el comienzo, mi candidatura fue atacada por activistas cristianos diciendo que promovía la hipersexualización de los niños”, afirmó.
El papel de los prejuicios
Oviedo explicó que los prejuicios machistas y homofóbicos jugaron un papel importante. A esto se sumaron los ataques de la izquierda, que lo acusaban de renunciar a su dignidad como persona diversa, y los del centro, que lo veían como un uribista tapado. “Todo el mundo entró a generar desconfianza alrededor de esta suma tan valiosa”, lamentó.
El futuro político de Juan Daniel Oviedo
Oviedo evitó hablar de un capital político, pero reconoció tener una reputación. Dijo que su apuesta sincera y realista cautivó a personas que valoran la honestidad en política. Sin embargo, admitió que la polarización y la alianza con la derecha minaron la confianza. “A una parte del país, esa coalición le huele a ‘falsos positivos’ y genera temor de regresar a eventos históricos que la gente no quiere repetir”, señaló.
¿Cepeda o Abelardo?
Ante la pregunta de si apoyará a Iván Cepeda o a Abelardo de la Espriella, Oviedo dijo que aún no lo sabe, pero que lo decidirá antes del 21 de junio. Insistió en la necesidad de un debate público sobre temas clave: la Constitución, los derechos de las minorías, la corrupción, las megacárceles y la independencia judicial. “No podemos resignarnos al voto por el mal menor”, afirmó, y llamó a los candidatos a responder preguntas concretas sobre sus propuestas.
La lección final
Oviedo concluyó que la gran lección es que en Colombia los prejuicios pesan más de lo que se admite. “Estamos ante dos candidaturas populistas, una de extrema izquierda y otra de extrema derecha, por puro prejuicio”, dijo. Aseguró que seguirá trabajando para hacer política a favor de algo, y que los próximos escenarios le darán luces sobre cómo y cuándo participar.



