Periodistas que se autodenominan independientes y que durante años han construido una imagen pública cuidadosamente elaborada están viendo cómo su prestigio se deteriora debido a su ideología y ceguera intelectual. El paralelismo con la obra maestra de Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray, permite ilustrar de forma crítica la polarización y la falta de ecuanimidad que exhiben algunos periodistas y medios de comunicación. Estos, aunque dicen defender la democracia, la institucionalidad y la libertad de opinión, se hacen de la vista gorda cuando deben confrontar al candidato del gobierno.
Origen de la animadversión
Su postura es producto de la animadversión y persecución contra el expresidente Álvaro Uribe y todo lo que él representa, incluyendo a Abelardo de la Espriella. Estos periodistas reaccionaron exageradamente ante el triunfo del 'Tigre' en la primera vuelta electoral y ahora no saben cómo responder. Al igual que el personaje de Wilde, vendieron sus principios morales por la apariencia y la vanidad intelectual, y les está costando caro.
Estrategia contra los Uribe
Para entender su postura, es necesario explicar el origen de esta relación. El defensor de oficio de las Farc y alias 'Teodora' fueron instrumentales en la estratagema contra los hermanos Uribe Vélez. Utilizaron a sus contactos en la rama judicial para dar apariencia de legalidad a testimonios de testigos falsos y se apalancaron en la promesa de una falsa paz para justificar sus métodos.
Ceguera ante los errores del gobierno
A este grupo de activistas disfrazados de periodistas les resulta imposible criticar a uno de los suyos, aunque Cepeda represente el continuismo de un gobierno corrupto e ineficaz que constituye una clara amenaza para la democracia colombiana. No les importa que el candidato del gobierno y Gustavo Petro desconozcan los resultados electorales, contradiciendo lo dicho por múltiples veedores y auditores nacionales e internacionales. Su silencio al respecto es cómplice de la degradación del debate electoral.
Denuncias ignoradas
Tampoco les importa que este dúo mesiánico alegue fraude con mentiras y ataque a la Registraduría sin prueba alguna. Tampoco les importa que los narcotraficantes apoyen abiertamente su candidatura y ganen con el 100% de los votos en sus zonas de influencia, o que anuncien una constituyente o un acuerdo nacional para reformar la Constitución de 1991 con el fin de minar la institucionalidad, muy al estilo de Hugo Chávez. Les tiene sin cuidado que durante estos cuatro años hayan destruido la salud, las pensiones, Ecopetrol y las finanzas públicas, dejando al país al borde de un apagón y de la quiebra.
Defensa a pesar de todo
A pesar de todo lo anterior, el periodista de marras y otros de su estirpe insisten en defender y apoyar la fórmula Cepeda-Quilcué, así el país termine como el personaje de Wilde, incinerado como el retrato que reflejaba sus pecados. Por eso, a pesar de todos sus esfuerzos por lavar la cara del candidato desde los medios tradicionales; de contar con el respaldo y la billetera del gobierno; el apoyo irrestricto de los narcos; la maquinaria política y la compra de votos; y el voto vergonzante de los que se denominan de centro, no encuentran argumentos para apoyar a su candidato. Su bálsamo moral es que el 'Tigre' sería mucho peor.
Renacimiento de la derecha popular
Lo que no entendieron es que Abelardo de la Espriella representa un renacimiento de la derecha popular que alguna vez canalizó Uribe y que ahora emerge como ave fénix de las cenizas de esa izquierda que pretendió incinerarlo, como el retrato de Dorian Gray.



