Polémica en la Universidad Popular del Cesar por participación de Juliana Guerrero en evento pro Iván Cepeda
A menos de tres semanas de la segunda vuelta presidencial, Juliana Guerrero se convirtió en el centro de una controversia política en el departamento del Cesar. Su participación en una actividad de apoyo a la candidatura de Iván Cepeda, realizada dentro de las instalaciones de la Universidad Popular del Cesar (UPC), desató fuertes críticas y reavivó el debate sobre el uso de los espacios universitarios en medio de la contienda electoral.
Juliana Guerrero, quien ejerce como representante del presidente de la República ante el Consejo Superior de la UPC y mantiene influencia en sectores estudiantiles y políticos de la región, llegó recientemente al departamento para fortalecer actividades de campaña en una zona donde la disputa electoral se perfila como una de las más reñidas.
La 'pijamatón' que generó controversia
La presencia de Guerrero cobró relevancia tras una convocatoria realizada el pasado 3 de junio en la plazoleta principal de la universidad. Allí, simpatizantes del proyecto político liderado por Iván Cepeda llevaron a cabo una denominada 'pijamatón'. Videos e imágenes difundidos en redes sociales mostraron a un grupo de asistentes portando pijamas, almohadas y material alusivo a la campaña presidencial.
La actividad provocó una inmediata reacción de la dirigente política Katia Salem Ospino, quien publicó un extenso pronunciamiento en redes sociales cuestionando la presencia de Guerrero dentro de la institución y el carácter de la convocatoria. Según Salem, la actividad constituyó un acto de respaldo político desarrollado en una universidad pública, lo que representa un uso indebido de espacios académicos para fines electorales.
“Hay que denunciar de manera pública y categórica que están utilizando un bien público como la Universidad Popular del Cesar para hacer campaña política”, manifestó Salem en su declaración. La dirigente agregó que la autonomía universitaria debe ser protegida y sostuvo que la institución no debería convertirse en escenario de actividades partidistas.
Una universidad en medio de tensiones
La controversia ocurre en un momento particularmente sensible para la UPC. La institución ha atravesado durante los últimos meses una crisis institucional marcada por disputas alrededor de su administración, cuestionamientos sobre gobernabilidad y debates internos relacionados con su dirección. Por esa razón, cualquier actividad política dentro del campus suele generar especial atención entre estudiantes, docentes y actores políticos de la región.
Hasta el momento, ni la Universidad Popular del Cesar ni los organismos de control han informado sobre investigaciones relacionadas con la actividad realizada.
El Cesar, clave en la segunda vuelta
La discusión surge además en un escenario electoral altamente competitivo. Durante la primera vuelta presidencial, el Cesar registró uno de los márgenes más estrechos entre los dos candidatos que avanzaron al balotaje, situación que convirtió al departamento en un territorio estratégico para ambas campañas.
Fuentes políticas consultadas señalan que durante las próximas semanas se intensificarán las actividades proselitistas en municipios y centros urbanos de la región, donde cada estructura política busca movilizar votantes para la definición presidencial. En ese contexto, la participación de figuras con influencia regional como Juliana Guerrero adquiere especial relevancia dentro de las estrategias territoriales de las campañas.
Mientras tanto, la polémica por la actividad realizada en la UPC mantiene abierto un debate que trasciende la coyuntura electoral: los límites entre la participación política, la autonomía universitaria y el uso de espacios públicos en tiempos de campaña.



