Moscú, 5 jun (EFE).- Las recientes elecciones en Armenia han puesto de manifiesto un cambio en la percepción de Rusia sobre sus amenazas estratégicas. Para el Kremlin, la Unión Europea (UE) se ha convertido en el nuevo antagonista existencial, desplazando a la OTAN como principal enemigo.
La guerra en Ucrania y la atracción de la UE
El conflicto bélico en Ucrania ha transformado la cooperación con la UE en una alternativa sumamente atractiva para numerosos países del espacio postsoviético. Esto se ha intensificado debido a que las sanciones occidentales contra Rusia también afectan a terceros países.
De las quince antiguas repúblicas soviéticas, tres —las bálticas— ya forman parte de la UE. Otras tres —Ucrania, Moldavia y Georgia— son candidatas al ingreso, y Armenia se encuentra en proceso de adhesión. En contraste, el bloque económico liderado por Rusia, la Unión Económica Eurasiática (UEE), incluye a Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y también Armenia.
La OTAN como justificación inicial
Históricamente, el presidente ruso, Vladímir Putin, había justificado la guerra en Ucrania argumentando que la ampliación de la OTAN representaba una amenaza para la seguridad nacional de Rusia. Putin acusó a la Alianza Atlántica de respaldar la revolución europeísta de 2013 para convertir a Ucrania en una 'antirrusia', lo que incluía la instalación de bases militares en Crimea, algo inaceptable para Moscú.
China también apoyó esta narrativa, señalando que el expansionismo occidental en Europa del Este y Asia-Pacífico era la principal causa de la inestabilidad global. De hecho, antes de iniciar su campaña en Ucrania, Putin propuso a Bruselas retroceder en el tiempo y retirar toda su infraestructura militar de los países que ingresaron en la OTAN desde 1997, desde el mar Negro hasta el Báltico.
Cambio de enfoque hacia la UE
Con el avance de la guerra, la propaganda rusa comenzó a cargar contra la UE, coincidiendo con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, quien ha introducido una cuña en la cooperación euroatlántica. Dmitri Medvédev, expresidente ruso, comentó al respecto: "¡Hagan acopio de palomitas!", comparando la relación entre Bruselas y Washington con "un grupo de arañas en un tarro de cristal".
Mientras Trump reducía la cooperación militar con Kiev en 2025, los países europeos incrementaron los suministros de armamento y aumentaron la presión sancionadora contra Moscú, especialmente contra su 'flota fantasma' de petroleros. Así, la UE pasó de ser, a ojos de los rusos, una inofensiva unión económica a un bloque militar, considerado el brazo europeo de la OTAN, que según Moscú participa directamente en los combates, aunque no tenga tropas sobre el terreno.
La exitosa campaña de bombardeo con drones de largo alcance ucranianos ha irritado aún más a los rusos, quienes acusan a los europeos de suministrar piezas al ejército ucraniano e incluso de permitir lanzamientos desde su territorio, como en el caso de los países bálticos. Entre los propagandistas rusos, aumentan los llamamientos a atacar fábricas en suelo comunitario que producen drones para Kiev.
Exclusión europea en negociaciones
Por ello, el Kremlin niega a los dirigentes europeos un lugar en la mesa de negociaciones para resolver el conflicto en Ucrania. La paz, según Moscú, será con Estados Unidos o no será, pero nunca con Europa. En un ataque de sinceridad, Putin admitió recientemente que el detonante del conflicto ucraniano no fue el acercamiento a la OTAN, sino la insistencia de Ucrania en firmar un Acuerdo de Asociación con la UE. "Ese fue el comienzo del conflicto", afirmó.
Putin concedió un crédito a Kiev para que diera la espalda a los burócratas comunitarios, lo que provocó una revolución europeísta, a la que Moscú respondió con una sublevación armada en el Donbás. El problema, según argumentó, eran las diferentes normas fitosanitarias entre la UEE y la UE, una explicación que no convenció a nadie y que ahora intenta aplicar también en Armenia, con sanciones a las importaciones del país caucásico en vísperas de las elecciones del domingo.
La UE como amenaza identitaria
Sea como sea, la diferencia radica en que Moscú ahora admite públicamente que se opone categóricamente al ingreso de las antiguas repúblicas soviéticas en la UE, una organización que representa valores que Putin intenta erradicar tanto en su país como en Ucrania. El presidente de la Duma, Viacheslav Volodin, advirtió de que, si Armenia ingresara, "perderá su identidad", añadiendo que también perdería valores como el respeto a la historia nacional y la oposición al movimiento LGBT.
Con todo, cuanto más tiempo pasa combatiendo en Ucrania, menos puede Rusia contrarrestar las ventajas de cooperar con la UE, a la que moldavos, ucranianos, georgianos y armenios no ven como una amenaza para su soberanía.



