Sergio Fajardo, excandidato presidencial, dio a conocer un documento con diez principios innegociables que resumen su postura tras la primera vuelta electoral. El denominado 'decálogo del millón' surge luego de que sectores del Pacto Histórico le pidieran sumarse a la campaña de Iván Cepeda, quien enfrentará a Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta del 21 de junio.
Los diez puntos clave del decálogo
El primer principio busca poner fin a la polarización y el odio: “La democracia se defiende con las leyes y los actos. También con las palabras. Rechazamos rotundamente la escalada de división y polarización de nuestro país e instamos a los candidatos a civilizar, moderar y rebajar la crispación. Las formas son el fondo. Y los adversarios no pueden ser considerados enemigos. Ningún colombiano debe ser considerado así”.
El segundo punto defiende el respeto a las normas establecidas: “Respeto explícito e irrestricto al equilibrio institucional y a la independencia de poderes. Esto no es compatible con el permanente cuestionamiento a nuestra Constitución Política y a la arquitectura institucional. Mucho menos con los intentos de socavarla o cambiarla con una asamblea constituyente”.
En tercer lugar, se enfatiza la lucha contra la corrupción: “Los recursos públicos son sagrados; hay que auditar a la actual administración con un riguroso informe de rendición de cuentas y una batería de medidas que eviten que la corrupción siga robando la plata pública”.
El cuarto punto aborda la seguridad y el fracaso de la paz total: “Colombia necesita una agenda seria de seguridad y presencia territorial del Estado. El incremento de la inseguridad, el crimen, el narcotráfico y la presencia de grupos armados ilegales exige recuperar el control, proteger a la ciudadanía y enfrentar las economías ilegales”.
El quinto principio se centra en la educación: “Colombia, la más educada. No es un titular. Es el camino para generar más oportunidades, equidad, inclusión y bienestar para todos”.
El sexto punto propone mejorar el sistema de salud: “Hay que garantizar atención oportuna, medicamentos disponibles, condiciones y bienestar para el personal médico, apoyo a las personas cuidadoras y un modelo sostenible, justo y transparente”.
El séptimo principio destaca a los jóvenes como protagonistas: “Que el lugar donde se nace no determine el futuro. Transformar el talento de los y las jóvenes en el principal motor de desarrollo del país”.
El octavo punto defiende un Estado que garantice los derechos de la Constitución de 1991: “Queremos un gobierno plural e incluyente, que proteja y respete a todas las personas, sin amenazas ni estigmatizaciones”.
El noveno principio apuesta por el desarrollo productivo con inclusión social: “Colombia debe atraer inversión privada, impulsar un desarrollo sostenible que proteja nuestra biodiversidad y garantizar condiciones dignas para el empleo”.
Finalmente, el décimo punto busca recuperar las relaciones internacionales: “La diplomacia no puede seguir dependiendo de peleas personales, improvisaciones o afinidades ideológicas. Necesitamos una política exterior soberana, pragmática y guiada por el interés nacional”.
Reacciones y contexto político
El decálogo de Fajardo llega en medio de presiones del Pacto Histórico para que se una a la campaña de Iván Cepeda. Sin embargo, los principios presentados chocan abiertamente con el proyecto de izquierda, especialmente en temas como la constituyente y la paz total. Fajardo, quien obtuvo cerca de un millón de votos en primera vuelta, busca mantener su autonomía y marcar distancia de las propuestas de Cepeda y Gustavo Petro.
Analistas consideran que este movimiento podría influir en el voto de cara a la segunda vuelta, ya que Fajardo representa un sector moderado que podría inclinar la balanza hacia uno u otro candidato.



