América Latina emerge como región menos afectada por crisis energética en Oriente Medio
América Latina, menos afectada por crisis energética en Oriente Medio

América Latina se perfila como refugio ante la crisis energética global

Mientras el bloqueo del estrecho de Ormuz continúa generando turbulencias en los mercados energéticos mundiales, un informe de la firma global de análisis macroeconómico Capital Economics destaca que América Latina aparece como la región menos expuesta a los impactos directos del conflicto en Oriente Medio. Esta evaluación contrasta marcadamente con la vulnerabilidad de Europa y Asia, que dependen significativamente de las importaciones energéticas de esa zona conflictiva.

El cuello de botella en Ormuz y sus efectos globales

El estrecho de Ormuz, por donde transitaba aproximadamente el 20% de las exportaciones mundiales de petróleo antes del conflicto, se ha convertido en un punto crítico de tensión. Según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), cerca de 20 millones de barriles diarios cruzaban normalmente esta vía marítima, con destino principal a economías asiáticas como China, India, Corea del Sur y Japón.

La situación actual es alarmante: aproximadamente 350 petroleros se encuentran inmovilizados en la zona, y solo unos 80 buques han logrado cruzar el estrecho desde el inicio de las hostilidades. Irán ha declarado que considera los barcos de Estados Unidos y sus aliados como "objetivos legítimos", elevando el riesgo para el transporte marítimo internacional.

Alternativas limitadas para los exportadores del Golfo

Ante esta crisis, países como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos han activado rutas alternativas para sus exportaciones petroleras. Arabia Saudita, por ejemplo, estableció un récord de exportaciones diarias desde sus puertos occidentales el 9 de marzo, alcanzando los 5,9 millones de barriles diarios, muy por encima del promedio histórico.

Sin embargo, como señala la consultora Kpler, estas medidas alternativas resultan insuficientes. A pesar de los cargamentos récord en puertos como Fujairah y Yanbu, las exportaciones efectivas de Oriente Medio apenas alcanzan un tercio de su nivel normal. Además, la amenaza constante de ataques con drones y misiles iraníes mantiene en riesgo permanente estas infraestructuras energéticas.

La ventaja latinoamericana

En este contexto global turbulento, América Latina destaca por su posición relativamente favorable. Según el análisis de Capital Economics, la mayoría de las principales economías latinoamericanas son exportadoras netas de energía, lo que las coloca en una situación ventajosa frente a los países importadores.

El informe explica detalladamente: "Los precios más altos de la energía mejorarán sus términos de intercambio, aumentarán los ingresos por exportaciones y respaldarán sus posiciones comerciales". Esta dinámica contrasta marcadamente con lo que ocurre en Europa y Asia, donde las economías sufren los efectos negativos del aumento de los costos energéticos.

Además, muchos países latinoamericanos tienen una matriz energética más diversificada, con mayor dependencia de fuentes renovables como la hidroeléctrica, eólica y solar. En las semanas posteriores al inicio del conflicto, las monedas de la región han mostrado una mayor resiliencia comparadas con las de otras economías emergentes que son importadoras netas de energía.

Países específicamente beneficiados

El informe de Capital Economics identifica varios países latinoamericanos que podrían obtener beneficios netos de la actual situación:

  • Colombia: Como exportador de petróleo, se beneficia de precios más altos
  • Brasil: Con su vasta producción energética y diversificación
  • Argentina: A pesar de sus desafíos internos, como exportador energético
  • Ecuador: Miembro de la OPEP con producción petrolera significativa
  • Venezuela: Con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo
  • Guyana: El nuevo actor petrolero de la región con producción creciente

Reconfiguración del comercio energético global

La crisis ha acelerado una reconfiguración de las rutas comerciales energéticas. Según análisis de Kpler, las refinerías asiáticas están intensificando sus compras de cargamentos de larga distancia procedentes de la cuenca atlántica, incluyendo Estados Unidos, África Occidental y América Latina. Esta tendencia responde a la expectativa de que no habrá una reapertura rápida del tráfico por el estrecho de Ormuz.

Sin embargo, estas nuevas rutas presentan sus propios desafíos: son más largas, requieren más buques petroleros y tensionan aún más un mercado de transporte marítimo que ya opera cerca de su capacidad máxima.

Perspectivas de precios y estabilidad

La volatilidad en los precios del petróleo ha sido una característica destacada de esta crisis. Mientras que antes del conflicto se anticipaba un precio promedio del Brent de alrededor de 60 dólares por barril para 2026, las cotizaciones han fluctuado entre 80 y 120 dólares desde finales de febrero, según datos de Rystad Energy.

Esta incertidumbre en los precios, combinada con las disrupciones en las rutas de suministro tradicionales, crea un escenario donde América Latina podría emerger como una región particularmente resiliente, e incluso beneficiada, en términos relativos frente a otras economías emergentes más expuestas a los shocks energéticos globales.