Colombia le dio el último adiós a Germán Vargas Lleras, exvicepresidente de la República y una de las figuras políticas más influyentes de las últimas décadas, en una ceremonia con honores de Estado celebrada en la Catedral Primada de Bogotá. Tras tres días de homenajes en el Palacio de San Carlos, el féretro salió por última vez en medio del silencio y los aplausos de cientos de personas. Familiares, amigos, expresidentes, líderes políticos y ciudadanos se acercaron hasta la Plaza de Bolívar para despedir a quien muchos consideran un estadista comprometido con el servicio público durante 45 años.
Los expresidentes lo despidieron
Entre los asistentes destacaron varios expresidentes, quienes dejaron a un lado diferencias políticas para reconocer su trayectoria. "Una persona que hizo una carrera impecable de servicio público y una persona que siempre puso a Colombia por encima de cualquier diferencia", señaló uno de los mandatarios presentes. Otro agregó: "Colombia pierde a uno de los grandes y tenemos que honrar su legado, su memoria".
Vargas Lleras construyó una extensa carrera política que inició como concejal y lo llevó a ser senador, ministro y vicepresidente durante el gobierno de Juan Manuel Santos. Sin embargo, más allá de su faceta pública, quienes lo conocieron destacaron su lado más personal: el amor por su hija Clemencia, por su nieto y por sus colaboradores más cercanos, los perritos Toño y Henry. "Detrás de ese hombre tan fuerte había un gran corazón, sobre todo con nosotros sus empleados", recordó uno de sus colaboradores. Colegas y amigos lo describieron como, tal vez, el gran último ejecutor de Colombia, un hombre de pocos discursos y de más de acción.
Sus últimas columnas fueron contundentes
Durante la ceremonia, uno de los momentos más emotivos fue el mensaje de su hija, Clemencia Vargas, quien expresó sentirse muy orgullosa de su padre. En su intervención, hizo un llamado político: "El mejor homenaje para mi padre es el legado de recuperar el rumbo de Colombia. No le dimos la oportunidad a él de ser presidente, pero sí démosle la oportunidad de dejarnos hoy la oportunidad de recuperar el rumbo de este país".
Hasta sus últimos días, mantuvo activa su voz de oposición a través de columnas dominicales. En su última publicación, del 1 de febrero de 2025, titulada 'A cuchillo en Palacio', cuestionó las peleas internas del gobierno y afirmó: "Nunca antes habíamos visto un uso tan descarado del aparato público con fines electorales". En entregas anteriores alertaba sobre los riesgos de una posible constituyente y advertía tanto al país como a los sectores de oposición. "¿Usted se imagina la debacle si los sectores de oposición llegamos divididos a las elecciones? No nos lo perdonaría el país", afirmó en 2024.



