Desaceleración económica argentina pone en riesgo el superávit fiscal de Javier Milei
Desaceleración amenaza superávit fiscal de Milei en Argentina

La desaceleración económica argentina amenaza el pilar fiscal de Javier Milei

Las fisuras que comienzan a manifestarse en el crecimiento económico de Argentina ahora ponen en peligro uno de los logros más simbólicos del presidente Javier Milei: el superávit fiscal. En una nación históricamente marcada por déficits crónicos, los drásticos recortes de gasto implementados por el mandatario se convirtieron en un eje central desde su asunción en diciembre de 2023.

El equilibrio fiscal bajo presión

"El equilibrio fiscal es innegociable", ha repetido insistentemente Milei. Sin embargo, la gran interrogante, a dieciocho meses de las próximas elecciones presidenciales, es cuánto más ajuste están dispuestos a tolerar los ciudadanos argentinos. El problema radica en que la velocidad de recaudación tributaria no ha seguido el ritmo de la inflación durante siete meses consecutivos.

En febrero, la recaudación cayó un 10% en términos reales, según datos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal. La desaceleración del crecimiento, el incremento del desempleo y la fragilidad del consumo están ejerciendo presión sobre el ancla fiscal que Milei construyó con tanto esfuerzo.

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"Absolutamente", la desaceleración económica amenaza el ancla fiscal, y "los datos recientes de recaudación muestran que podría ser un año desafiante", afirmó Todd Martínez, codirector de soberanos de las Américas en Fitch Ratings.

El consumo no se recupera

El estancamiento en segmentos de la economía ya se evidencia como el principal lastre de las cuentas fiscales, mientras el consumo no logra retornar a los niveles previos a la administración de Milei. Banco Mariva estima que la menor recaudación de impuestos vinculados a las ventas (tanto internos como aduaneros) explica al menos un tercio de la caída real de los ingresos.

El aumento del desempleo también está afectando los aportes a la seguridad social, generando un círculo vicioso que debilita aún más las finanzas públicas. "Parte de esa debilidad podría compensarse con ingresos extraordinarios, como privatizaciones, pero el gobierno igual podría necesitar más recortes del gasto. Dado su fuerte compromiso, creemos que tomará las medidas necesarias", agregó Martínez.

Recortes que tocan fibras sensibles

En 2026, Milei avanza con recortes del gasto que ya comienzan a afectar áreas sensibles para la población. Su administración está reduciendo subsidios a la energía y al transporte público, lo que se traduce en tarifas más elevadas y viajes más costosos.

Los recortes relativamente más sencillos (obra pública, empleo estatal y transferencias federales a las provincias) ya fueron implementados, lo que hace que cada peso adicional de austeridad sea más costoso en términos sociales y políticos.

El analista de Moody's Ratings Jaime Reusche considera "probable" que el gobierno de Milei pierda este año su ancla fiscal, aunque la firma estima que ese desliz sería "manejable". De hecho, sostiene que incluso podría ser beneficioso para el mandatario.

"Tolerar algo de déficit fiscal puede tener sentido, especialmente si ayuda a evitar shocks políticos o sociales", declaró Reusche en una entrevista. "Pero si hubiera un desvío acotado hacia un pequeño déficit, eso no cambiaría materialmente nuestro escenario base", porque el gobierno de Milei "ya construyó credibilidad fiscal".

Crecimiento desigual y desafíos monetarios

La economía argentina todavía registra crecimiento, pero de forma cada vez más desigual. El agro, la energía y la minería impulsan la actividad, mientras sectores más intensivos en empleo como la industria, la construcción, el turismo y el comercio sufren por un consumo más débil y un tipo de cambio apreciado.

La desaceleración en la mayoría de los sectores no solo erosiona al gobierno por el frente fiscal. También complica la política monetaria. Desde principios de marzo, el banco central permitió una expansión más rápida de pesos que empujó a la baja las tasas locales.

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Ese cambio también dejó en evidencia la necesidad de darle mayor respiro a una economía que empieza a mostrar señales de fatiga, según analistas del sector. "La desaceleración de la actividad le va a dejar al gobierno menos margen por el lado de los ingresos", explicó María Minatta, directora de la consultora local Map Latam.

"Como el ancla fiscal sigue siendo una bandera central de política, esta caída en la actividad y en la recaudación puede convertirse en un incentivo para ajustar la política monetaria", añadió la experta.

Proyecciones menos optimistas

A pesar de los desafíos, los analistas continúan proyectando para este año un superávit primario de 16,1 billones de pesos (US$11.709 millones), según el último relevamiento de expectativas del mercado del banco central. El Presupuesto 2026 fue construido sobre la base de un superávit primario de aproximadamente 1,5% del producto interno bruto y un superávit financiero de 0,3%.

Sin embargo, en la actualidad esas proyecciones lucen menos cómodas que hace apenas unos meses. Si se confirma el mismo patrón (menos actividad, menos recaudación y cuentas fiscales más ajustadas), Milei tendrá que decidir si el ancla fiscal es algo que debe defender a cualquier costo, o algo que necesita reinterpretar antes de que la economía lo haga por él.

La encrucijada fiscal que enfrenta el gobierno argentino representa un momento crucial para la administración de Milei, quien deberá balancear sus principios económicos con las realidades sociales y políticas de un país que muestra signos de agotamiento tras meses de ajustes estructurales.