A menos de 20 días de la primera vuelta presidencial, expertos de la Universidad de San Buenaventura advirtieron que millones de colombianos podrían llegar a las urnas bajo presión emocional provocada por cadenas virales, audios reenviados, videos manipulados y contenidos difíciles de verificar en redes sociales. La campaña electoral ya no se disputa únicamente en debates o plazas públicas, sino principalmente desde celulares y plataformas digitales.
Riesgo en el ecosistema digital
Según el documento elaborado por el programa de Ciencias Políticas de la universidad, el riesgo crece en medio de un ecosistema digital masivo. Colombia cerró 2025 con 41,7 millones de usuarios de internet y 37,7 millones de identidades activas en redes sociales, mientras más de 41,4 millones de ciudadanos están habilitados para votar el próximo 31 de mayo. La investigación sostiene que el fenómeno electoral actual está atravesado por sobreinformación, presión social y contenidos diseñados para activar emociones inmediatas, lo que puede influir en la percepción de los votantes.
Voto emocional vs. voto informado
“El voto emocional no es necesariamente irracional, porque la política siempre moviliza miedos y esperanzas. El problema aparece cuando la emoción reemplaza la verificación, la comparación y la pregunta por las consecuencias”, afirmó Margarita Martínez, directora del programa de Ciencias Políticas de la USB. Para estos analistas, cadenas de WhatsApp, videos breves, audios reenviados y encuestas sin contexto están moldeando parte importante del clima electoral colombiano, ya que muchos de esos contenidos buscan activar miedo, indignación o rabia antes que promover una discusión informada sobre las propuestas de los candidatos.
Desinformación sutil
La universidad señala que la desinformación electoral no siempre aparece como una mentira evidente. En muchos casos se trata de frases verdaderas sacadas de contexto, imágenes antiguas difundidas como actuales, videos recortados o publicaciones sin autor verificable que terminan amplificando narrativas políticas dentro de redes sociales. “Una decisión electoral más consciente no exige que todos sean expertos en derecho constitucional o economía. Exige algo más básico: desconfiar de los mensajes demasiado perfectos y preguntarse quién gana cuando uno comparte información sin comprobarla”, agregó Martínez.
Recomendaciones para los votantes
El análisis también recomienda detenerse antes de compartir mensajes que generen reacciones emocionales inmediatas. Según la investigación, los contenidos más virales suelen apelar a impulsos emocionales antes que a procesos de verificación o análisis racional de información. Otro de los puntos centrales está relacionado con la capacidad real de ejecutar las propuestas de campaña. Muchas promesas electorales requieren presupuesto, aprobación legislativa, coordinación institucional y decisiones judiciales, por lo que no dependen exclusivamente de la voluntad del próximo presidente.
Revisar equipos y antecedentes
Desde la San Buenaventura recomiendan revisar los equipos políticos, fórmulas vicepresidenciales, apoyos partidistas y antecedentes de los candidatos. Según el informe, el contexto institucional sigue siendo clave para entender qué tan viable puede ser una propuesta electoral. El análisis además plantea que los votantes deberían traducir cada propuesta al impacto concreto sobre su vida cotidiana: empleo, impuestos, pensiones, arriendos, servicios públicos, educación y seguridad aparecen como algunos de los elementos que deberían evaluarse antes de marcar el tarjetón.
Presión social y voto individual
El documento advierte que la presión sobre el voto puede aparecer dentro de familias, espacios laborales, grupos de WhatsApp o entornos políticos cercanos. En ese sentido, recuerdan que el voto sigue siendo una decisión individual incluso en medio de campañas altamente polarizadas. La universidad cita datos de la Misión de Observación Electoral (MOE), según los cuales el 60% de los reportes correspondía a presiones sobre el voto libre y participación indebida de funcionarios públicos. “En una campaña polarizada, la presión social puede pesar tanto como una propuesta de gobierno. Por eso es importante recordar que el voto es una decisión individual con efectos colectivos”, concluyó Margarita Martínez.



