Estrategia electoral del Pacto Histórico moviliza Minga indígena con inversiones millonarias
Como señalaba el expresidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, en política no existen casualidades, y cuando parecen existir, generalmente están meticulosamente preparadas. En Colombia, durante los últimos días, hemos presenciado una serie de eventos que distan mucho de ser fortuitos y que apuntan a una estrategia coordinada del Pacto Histórico frente al escenario electoral.
Eventos coordinados revelan cálculo político
Primero, el candidato Iván Cepeda declaró que Antioquia representa la cuna de la parapolítica, la narcoeconomía y el terrorismo de Estado. Segundo, más de quinientos indígenas se apostaron en el centro de Medellín, específicamente en La Alpujarra, bloqueando el acceso a la Alcaldía y la Gobernación, afectando a miles de ciudadanos y servidores públicos. Tercero, el senador Alexander López convocó una Minga permanente durante un encuentro con comunidades indígenas del Cauca, dirigida explícitamente hacia las elecciones.
Estos tres sucesos no son coincidencias; forman parte de una táctica fríamente calculada por un Pacto Histórico que muestra miedo ante una probable derrota en los próximos comicios. La pregunta que surge inmediatamente es: ¿quién financia estas movilizaciones masivas?
Costos exorbitantes de la movilización indígena
Los gastos asociados a la Minga son astronómicos y difícilmente podrían ser cubiertos sin recursos significativos. Para transportar a los participantes se requieren entre quince y veinte buses, con un costo aproximado de doce millones de pesos por vehículo. La alimentación de cada indígena, estimada en treinta mil pesos diarios durante seis a ocho días, suma alrededor de ciento veinte millones de pesos adicionales.
En cuanto a logística, que incluye carpas, baños portátiles y coordinación, los costos no bajan de los trescientos millones de pesos. Así, el total de la mini Minga en La Alpujarra podría superar los mil millones de pesos. Si la amenaza del senador López de extender la Minga a todo el país, abarcando unos cuatrocientos municipios, se materializa, la inversión podría alcanzar la escalofriante cifra de cuatrocientos mil millones de pesos.
Surgen dudas sobre si el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) están al tanto de este enorme esfuerzo económico. Más preocupante aún es la aparente desinformación entre los propios indígenas. En La Alpujarra, uno de ellos, acompañado de una mujer procedente de Tierralta, Córdoba, admitió desconocer las razones del bloqueo: No nos han dicho nada, estamos cumpliendo órdenes, afirmó cuando se le preguntó sobre su presencia en el lugar.
Discurso de Alexander López y objetivos de la Minga
El senador Alexander López ha sido claro en sus intenciones: Estamos en Minga y vamos a montarla en la chiva de la revolución ciudadana para mantener nuestro proyecto de gobierno. Agregó con determinación: Tenemos setenta y nueve días y el treinta y uno de mayo tenemos que ganar en primera vuelta, sí o sí. No podemos ir a segunda vuelta porque sabemos que, en segunda vuelta, nos van a joder.
Su retórica, cargada de arengas y manipulación, parece diseñada para infundir miedo entre diversos sectores: los excluidos, los indecisos, los simpatizantes de otros candidatos como Paloma o Abelardo, y aquellos que planean votar el treinta y uno de mayo. Sin embargo, esta estrategia presenta una falla evidente: los colombianos no se dejan intimidar fácilmente, menos aún por una Minga permanente, independientemente de los palos, machetes o bastones que se exhiban.
Lo más revelador de estos eventos es el temor palpable dentro del Pacto Histórico ante la posibilidad de perder las elecciones. La movilización indígena, con sus costos millonarios y coordinación política, no es más que un reflejo de esta ansiedad electoral, intentando alterar el panorama a favor de sus intereses en un momento crucial para el país.



