Gobierno Petro: Cinismo y corrupción en el manejo de recursos públicos
Cinismo y corrupción en el gobierno Petro según definiciones de la RAE

El gobierno Petro: Un manual práctico de cinismo y corrupción

No es necesario realizar grandes esfuerzos intelectuales para definir el comportamiento del actual gobierno colombiano. Las definiciones del diccionario de la Real Academia Española ofrecen una claridad meridiana: cinismo se define como "desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables". Por su parte, corrupción se describe literalmente como "en las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización indebida o ilícita de las funciones de aquellas en provecho de sus gestores".

Contratos multimillonarios bajo sospecha

Parece evidente que, en su forma de actuar, el presidente Gustavo Petro y sus colaboradores más cercanos -por utilizar un término decoroso- han estudiado meticulosamente estas definiciones, las cuales determinan completamente su proceder gubernamental. ¿Cómo pensar de otra manera cuando observamos, entre múltiples ejemplos, la avalancha de contratos de prestación de servicios firmados justo antes de la entrada en vigencia de la ley de garantías electorales?

Estos acuerdos implican un gasto público superior a los quince billones de pesos, una cifra astronómica que genera interrogantes fundamentales:

  • ¿Eran realmente necesarios estos contratos?
  • ¿Por qué no se implementaron antes a lo largo del gobierno?
  • ¿Qué justificación existe para esta concentración de gasto en un período específico?

Las respuestas apuntan en dos direcciones preocupantes: primero, la inejecución presupuestal, que constituye una forma sofisticada de corrupción; segundo, fines electoreros y manipuladores, la explicación más directa que se ajusta a la realidad política actual. Nos hemos acostumbrado peligrosamente a nombrar la realidad con eufemismos, cuando lo que ocurre es inaudito, descarado y atenta contra toda lógica racional.

Colapso de servicios esenciales mientras se dilapidan recursos

Lo más grave es que este gasto cuestionable ocurre mientras servicios fundamentales para los colombianos se desangran:

  1. Sistema de salud en crisis: Los pacientes enfrentan servicios pésimos por culpa de decisiones gubernamentales, con desabastecimiento de medicamentos sin precedentes que lleva al sistema sanitario al borde del colapso.
  2. Fuerzas armadas debilitadas: La defensa nacional sufre recortes presupuestales sistemáticos que comprometen la seguridad del país.
  3. Poder judicial atacado: Se mantiene al sistema judicial en el olvido financiero mientras se le critica públicamente.
  4. Emergencias desatendidas: Departamentos como Córdoba enfrentan crisis por el invierno sin la atención gubernamental adecuada.

Paradójicamente, este mismo gobierno que se queja constantemente de la desigualdad social, con sus acciones la profundiza, creando más división y resentimiento en la sociedad colombiana.

El tratamiento a los colombianos: Como si fuéramos tontos

Existe un dicho profesional que aplica perfectamente a esta situación: "Una cosa es que pienses que yo sea una persona que no entiende, y otra muy diferente es que me trates como tal". Precisamente esto es lo que ha venido haciendo el gobierno Petro con todos los colombianos: nos ha maltratado como si fuéramos ingenuos, manipulando y manejando los recursos públicos -que son de todos- según su libre arbitrio y con fines completamente diferentes a los que deberían perseguir.

La indignación y el escándalo son reacciones naturales ante esta situación. No podemos mantenernos pasivos mientras:

  • La mentira se repite sistemáticamente
  • El discurso etéreo y cambiante disimula la realidad
  • La exasperación ciudadana crece día a día

Todos los sectores, y especialmente los medios de comunicación, tienen la responsabilidad histórica de desenmascarar estos descalabros y guiar a la opinión pública, más allá de cualquier tendencia política partidista.

El Estado convertido en enemigo del aparato productivo

Lo más preocupante es que el gobierno ha transformado al Estado colombiano en un adversario del aparato productivo nacional, imponiendo reformas y cargas adicionales que asfixian la economía. Resulta pasmosa la complicidad demostrada por:

  1. Los colaboradores inmediatos del presidente
  2. El partido de gobierno en su conjunto
  3. Un sector significativo del empresariado colombiano

Esta complicidad silenciosa ante tantos escándalos evidencia una crisis institucional profunda.

Llamado a la acción ciudadana

Ha llegado el momento histórico -ahora o nunca- de alzar la voz, unirnos y actuar decididamente. Algunos gobernadores ya dieron el ejemplo al cuestionar la mal llamada emergencia económica. No se trata de alarmismo infundado, sino de observar objetivamente la realidad, nombrarla con valentía y, sobre todo, movilizarnos.

Nos están tratando como mentecatos, nos están atacando literalmente con decisiones que afectan nuestro presente y futuro. La movilización ciudadana no es responsabilidad de "los demás" -es asunto de todos los colombianos que creemos en la transparencia, la honestidad y el buen gobierno.