En el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional se realizó un homenaje musical en 2025, en el marco del Año Guillermo Cano y el ciclo Presencias - Sonidos & Ecos. Se instaló un altar en su memoria. Guillermo Cano, director de El Espectador, fue asesinado el 17 de diciembre de 1986 por denunciar a Pablo Escobar.
El contexto de su muerte
Las balas que mataron a Cano no fueron simples circunstancias de la vida. En 1983, Cano publicó la ficha policial del arresto de Pablo Escobar en 1976, cuando era representante a la Cámara. Esto desató la ira del narcotráfico. En la década de 1980, Colombia vivía una ola de violencia: grupos armados como las FARC, el ELN y el M19 secuestraban y ejecutaban, mientras el narcotráfico operaba desde las sombras. Cano sacó a Escobar de las sombras para exponerlo a la luz pública.
La lucha por la paz
Cano dedicó gran parte de su columna "Libreta de apuntes" a hablar de la paz. En sus escritos, defendía a los ciudadanos comunes como "el débil e inerme ejército de la paz", diferenciándolos de quienes rendían culto a la fuerza. En 1981, todos los candidatos presidenciales hablaban de paz, pero la violencia persistía. Cano creía en el poder de la palabra para contagiar esperanza.
El legado de un periodista
Hoy, 5 de diciembre de 2025, la mayoría de colombianos sigue siendo ciudadanos de a pie que enfrentan retos sin recurrir a la trampa o al privilegio. Cano esperaba que fuéramos mejores personas y ciudadanos. Su muerte violenta no fue heroica para él, sino una tragedia que dejó un vacío en el periodismo colombiano.
El día de su muerte
El 16 de diciembre de 1986, la periodista Cecilia Orozco entrevistó a Cano para un programa sobre las presiones a los medios. Cano dijo: "En nuestra actividad uno nunca sabe, cuando sale, si va a volver a casa por la noche". Al día siguiente, al salir de El Espectador, fue acribillado. Su última columna, "Navidades negras", hablaba de la alegría navideña y de la muerte de la corresponsal Amparo Hurtado. Cano dejó un mensaje de amor a sus nietas y la esperanza de que el periodismo prevaleciera.
Un recuerdo personal
Julián Silva Puentes, autor de este texto, reflexiona sobre el legado de Cano. Lo describe como un "abuelo apacible" que enfrentó lo peor de Colombia. Silva espera que sus palabras mantengan vivo el recuerdo de Cano, un hombre sin ínfulas de héroe que luchó por la verdad armado con su Olivetti del 57.
Este texto fue publicado originalmente en la revista Cronopio el 24 de abril de 2026 y se reproduce con autorización del autor. Julián Silva Puentes es abogado de la UNAB de Bucaramanga, con experiencia en Australia y varias publicaciones literarias. Actualmente trabaja como abogado en Bogotá y es columnista de Cronopio desde 2018.



