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No soy mamá y parte de lo que me pone a pensar si quisiera serlo es el trabajo que conlleva esta labor, porque muchas veces es agotador y poco reconocido. Ya sé que habrá personas que dirán que ser mamá es lo más maravilloso del mundo, y quizás sí, pero eso no deja de lado lo agotador de esta tarea. Y aprovechando que estamos en el mes de las madres, qué mejor momento para poner sobre la mesa esta discusión: ¿qué regalarle a mamá?
A mí me parece que invitarles a almorzar, comprarles algo o darles un día de spa u otras experiencias puede ser un detalle lindo, ¿pero qué tal si regalamos conciencia o tiempo? ¡Dejemos de explotar a nuestras mamás!, decía un post de Instagram que leí hace poco y con el que estoy de acuerdo.
Datos del DANE sobre trabajo no remunerado
En Colombia, en promedio, las mujeres dedicamos más del doble de tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidado no pago, según los datos más recientes del DANE, que son de 2021 (ya sé, la actualización de estos datos debería ser más seguido, pero eso da para otra columna). En números, lo anterior quiere decir que en promedio las mujeres destinamos 32 horas semanales a estos trabajos de cuidado no pagos vs 14 horas semanales que le dedican los hombres. Es bastante, ¿cierto?
Lo más denso es que cuando se es mamá, estos números pueden ser aún más altos. Una persona que trabaja en Economía para la pipol y que es mamá de un adolescente de 13 años usó el simulador del DANE hecho con Oxfam sobre “trabajo doméstico y de cuidado no remunerado para el hogar y la comunidad” y le salió que dedica 39 horas semanales a tareas del cuidado. Si a eso le sumamos que ella trabaja 44 horas semanales legales en la pipol, ella termina teniendo dos trabajos de tiempo completo, solo que uno no es remunerado y ahí entra su rol de ser mamá.
¿Qué regalarle a mamá?
Dejemos de normalizar que nuestras mamás nos aman tanto que está bien que nos sirvan a todas las personas que estamos en el hogar, que piensen en todos y de últimas en ellas o que trabajen más mientras que el resto descansa. No es que nuestras mamás o las mujeres, por ser mujeres, sepamos cuidar porque es que “eso se nos da”. A cuidar se aprende y no depende del género. Ser una persona adulta funcional significa entender que debemos y podemos lavar nuestros platos, nuestra ropa, barrer, cocinar y cuidar de nuestras cosas y casas.
Dejemos de romantizar el cansancio de nuestras mamás o de festejar que son personas tan increíbles que siempre están para nosotros, que nunca se rinden o que son todopoderosas. Nuestras mamás sí son increíbles, pero también son seres humanos con necesidades y límites, que deberían poder decirnos no y eso está bien. Las mamás o las mujeres, en general, no deberían seguirse viendo en la sociedad como máquinas del cuidado. El trabajo del hogar y de cuidado nos corresponde a todas las personas, no es una “ayuda”, ni un “regalo”. ¿Para ustedes cuál es el mejor regalo para mamá?
Valerie Cifuentes es directora creativa y cofundadora de ‘Economía para la pipol’.
Por Economía para la pipol Por Valerie Cifuentes



