Denuncias de acoso sexual sacuden a Caracol Televisión: periodistas revelan patrones sistemáticos
Acoso sexual en Caracol TV: periodistas denuncian patrones sistemáticos

Denuncias de acoso sexual sacuden los cimientos de Caracol Televisión

La periodista Catalina Botero ha puesto en jaque a Caracol Televisión tras revelar una serie de testimonios que exponen un patrón sistemático de acoso sexual y laboral dentro del canal. La investigación surge después de que la cadena anunciara una investigación interna contra dos de sus periodistas y presentadores por denuncias de acoso sexual, lo que ha motivado a mujeres del gremio a unirse para visibilizar estas prácticas.

Una estructura de poder que protegió a agresores por décadas

Las denuncias apuntan directamente a figuras públicas con más de 25 años de trayectoria en el canal, cuestionando la estructura de poder que habría permitido estos comportamientos durante décadas. "¿Quién los protegió por tantos años? ¿Qué hacían con las denuncias que llegaban?", cuestionó Botero a través de sus redes sociales, evidenciando lo que las víctimas describen como una complicidad institucional.

Según los testimonios recopilados, los relatos coinciden en señalar:

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  • Tocamientos inapropiados en el entorno laboral
  • Mensajes de texto con contenido sexual explícito
  • Utilización abusiva de las jerarquías para silenciar a las víctimas
  • Despidos de las denunciantes en lugar de investigaciones a los agresores

La humillación como requisito laboral y persecución prolongada

Uno de los testimonios más impactantes se remonta a 1998, cuando una productora fue retirada de su cargo por no acceder a los deseos de un periodista influyente. Al intentar ser contratada por otra reconocida periodista del canal, la condición para trabajar fue la invisibilidad total.

"La periodista sugirió cambiar el color de mi pelo, usar gafas y cambiar mi forma de vestir", relató la víctima, con el fin de que su agresor no supiera que seguía trabajando en Caracol y así evitar un nuevo despido. Esta persecución, descrita como una "revictimización prolongada", trascendió los pasillos de la televisión, extendiéndose a otras entidades donde la víctima intentó rehacer su vida laboral.

Acoso en vivo y encerronas bajo falsas promesas

La gravedad de las denuncias escala hacia agresiones físicas y verbales en entornos laborales activos. Una de las denunciantes narra cómo, bajo la ilusión de obtener una oportunidad en noticias, aceptó almorzar con un presentador, situación que se tornó violenta dentro de una camioneta.

"Comenzó a tocarse y a intentar besarme. Le dije repetidamente que no, que me tenía que ir, me asusté demasiado, se me salieron las lágrimas", relató la mujer, quien logró escapar luego de enfrentar un episodio de pánico.

La sexualización de las periodistas ha llegado incluso a las transmisiones en directo. Un directivo de Blu Radio, parte del mismo grupo empresarial, comentó al aire durante la cobertura de unos conciertos que a una periodista le "hace falta la minifalda". Cuando la afectada se quejó con su jefe directo, la respuesta minimizó el hecho como "una broma del momento".

Los intocables: mensajes explícitos y represalias legales

Entre las pruebas presentadas se incluyen capturas de pantalla de marzo de 2022, donde un presentador escribe a una colega: "Muñeca hermosa... Que ganas de morderte un poquito ese cuellito... ¿Mal?". Estos mensajes, lejos de ser incidentes aislados, parecen ser parte de un comportamiento normalizado dentro del ambiente laboral.

Botero enfatiza que incluso existen casos donde los agresores utilizaron medidas legales de represalia para forzar el despido de sus víctimas. "Mi victimario, en retaliación por mi denuncia, me puso una caución en una comisaría y la envió al canal y decidieron terminar mi contrato sin indagar siquiera la veracidad de lo que allí se afirmaba", detalla otra de las voces.

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Un llamado a revisar protocolos en medios colombianos

Catalina Botero ha manifestado su intención de enviar este reporte detallado a las autoridades correspondientes. El caso pone de relieve la urgente necesidad de revisar los protocolos de género en los medios de comunicación colombianos, donde según las víctimas, estos patrones no se limitan a Caracol Televisión sino que se extienden a varios medios del país.

Los testimonios revelan cómo la influencia de ciertas figuras ha servido como un escudo de protección absoluta frente a conductas machistas y criminales, evidenciando fallas estructurales que requieren una intervención inmediata tanto a nivel institucional como legal.