Aida Quilcué: de lideresa indígena a fórmula vicepresidencial, una vida de lucha por los derechos
Aida Quilcué: de lideresa indígena a fórmula vicepresidencial

El ascenso de una lideresa indígena desde la base comunitaria

En el año 2007, durante un congreso del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) celebrado en La María, Piendamó, ocurrió un hecho que cambiaría el curso de la historia organizativa indígena. Faltaban apenas tres horas para la elección de cargos cuando la persona del pueblo Páez designada para ocupar un puesto en la consejería no apareció. Las autoridades indígenas, necesitando urgentemente un reemplazo, tomaron una decisión que marcaría un hito: eligieron a la lideresa Aida Quilcué. No solo asumió como delegada de Tierra Adentro, sino que se convirtió en la primera mujer en 37 años de historia del CRIC en ocupar la representación legal de la organización.

Los orígenes de un liderazgo forjado en la adversidad

El liderazgo de Quilcué, quien hoy es fórmula vicepresidencial del candidato presidencial Iván Cepeda, nació en circunstancias particularmente difíciles. Su trayectoria comenzó en la frontera burocrática entre los departamentos de Cauca y Huila, donde los pueblos indígenas reasentados tras la devastadora avalancha del río Páez en 1994 -que dejó 1.100 muertos, 500 desaparecidos y destruyó las viviendas de miles de personas, incluida la de ella misma- se encontraban en un limbo administrativo. "En Cauca decían que no nos podían atender porque estábamos en Huila. Y en Huila decían que estábamos censados en el Cauca", recuerda Quilcué sobre aquellos años iniciales de abandono institucional.

Esta experiencia de desatención estatal marcó profundamente su visión. En una entrevista concedida en 2022 al periodista Alfredo Molano, Quilcué explicó: "Hubo una desatención muy fuerte, incluso yo diría una vulneración sistemática de los derechos fundamentales. A raíz de eso la misma gente decidió organizarse a través del Consejo Regional Indígena del Cauca, proceso que acompañé para reivindicar ese derecho de la atención de los pueblos indígenas del Huila". Este compromiso la llevó a trabajar en la Asociación Indígena del Cauca, una EPS indígena donde se desempeñó en atención al usuario.

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Una trayectoria ascendente hacia espacios nacionales e internacionales

Desde esos inicios, Aida Quilcué escaló posiciones de manera constante dentro de la estructura organizativa indígena:

  • Gobernadora de resguardo indígena
  • Presidenta del Consejo Regional Indígena del Huila
  • Consejera mayor del CRIC
  • Representante de los pueblos indígenas ante las Naciones Unidas
  • Delegada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
  • Participante en la mesa de negociación de los Acuerdos de La Habana
  • Senadora de la República desde 2022, como congresista indígena por la Circunscripción Especial Indígena, avalada por el partido Mais (Movimiento Alternativo Indígena y Social)

En el Congreso de la República, donde ha estado vinculada a la Comisión Primera Constitucional, Quilcué ha centrado su trabajo en la defensa de las poblaciones indígenas, las agendas de derechos humanos y la construcción de paz. A sus 53 años, ha dedicado sus esfuerzos a visibilizar y dignificar a los 102 pueblos indígenas que existen en Colombia, enfocándose especialmente en:

  1. La construcción de paz y las salidas negociadas a los conflictos
  2. La verdad sobre las afectaciones que han vivido los pueblos indígenas
  3. El papel fundamental de la mujer en la toma de decisiones
  4. La reparación integral a las víctimas de la guerra

La tragedia personal que fortaleció su lucha

La vida de Aida Quilcué ha estado marcada no solo por su liderazgo comunitario, sino por la violencia directa del conflicto armado. En diciembre de 2008, mientras ejercía como consejera mayor del CRIC y negociaba con el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez el levantamiento de la minga que mantenía bloqueadas las vías del Cauca, ocurrió una tragedia que cambiaría su vida para siempre. El Ejército Nacional asesinó a su esposo, José Edwin Legarda Vásquez, disparando contra el vehículo en que se movilizaba en el municipio de Totoró.

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La investigación posterior reveló graves inconsistencias en la versión oficial de los hechos. La Procuraduría General de la Nación encontró irregularidades en el procedimiento, y años más tarde, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) reconoció el hecho como una ejecución extrajudicial, iniciando una investigación formal. Seis militares fueron condenados por su participación en el crimen, y dos de ellos obtuvieron libertad condicionada tras acogerse a los mecanismos de justicia transicional.

Para las autoridades indígenas, este crimen no fue un hecho aislado sino un ataque deliberado contra el movimiento que se oponía a las políticas de seguridad democrática del gobierno de turno. "Fue el momento más difícil de mi vida, del que espero conocer la verdad", declaró Quilcué a Colombia+20 en octubre de 2021, cuando recibió el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos.

El respaldo colectivo que la mantuvo en pie

Lejos de detenerla, la muerte de su esposo fortaleció su determinación. El respaldo masivo de la juventud caucana, la Guardia Indígena y diversas organizaciones sociales la sostuvo en los momentos más difíciles. "Sabíamos que la estrategia de quienes quieren rompernos lo hacen estigmatizando, asesinando y judicializando... Me animaron a seguir en la lucha, porque las vulneraciones siguen siendo vigentes. Creo que quienes hemos transitado por el camino de lo colectivo no podemos desfallecer", reflexionó la lideresa en diálogo con este medio.

Eduin Mauricio Capaz Lectamo, coordinador del área de derechos humanos del CRIC, destaca que la trayectoria de Quilcué ha estado profundamente ligada a los procesos sociales de reivindicación. "Dentro de su proceso de vida siempre ha estado alrededor de los procesos y las reivindicaciones sociales. Una trayectoria como la de Aida reconoce, ha participado, ha luchado y ha tenido dificultades en torno a lo que significan los procesos sociales y lo importantes que han sido para el país", explicó a Colombia+20.

El significado de su candidatura vicepresidencial

Aida Quilcué es consciente de que su presencia en espacios de poder tradicionalmente negados a los pueblos indígenas genera incomodidad en ciertos sectores. Como mujer nasa, ha llegado a escenarios históricamente excluyentes, casi siempre acompañada por la Guardia Indígena y en el marco de procesos colectivos como las mingas. Desde estos espacios, ha exigido al Gobierno Nacional:

  • El cese de la guerra en los territorios indígenas
  • Apoyo concreto a las mujeres indígenas
  • Garantías de condiciones de vida dignas: colegios, centros de salud, abastecimiento alimentario
  • Respeto por las cosmovisiones y sistemas propios de los pueblos originarios

Este liderazgo transformador ha generado tensiones visibles en el escenario político nacional. En junio de 2017, durante un debate de control político sobre seguridad convocado por el Centro Democrático, Quilcué confrontó directamente a la senadora María Fernanda Cabal: "No puedo aceptar en este recinto que digan que los defensores y las organizaciones sociales y populares del país no nos pronunciamos en contra de la guerra. Lo hemos hecho de manera permanente", afirmó con firmeza en el hemiciclo del Senado.

Posteriormente, fue aún más directa en su interpelación: "Invito a la senadora Cabal a que supere la xenofobia y el odio contra los pueblos indígenas, porque cada vez que interviene es para señalarnos. No utilicen la guerra del Cauca para el proselitismo político".

Un símbolo de las luchas indígenas y de las víctimas

Para el líder indígena Capaz Lectamo, la candidatura vicepresidencial de Aida Quilcué representa mucho más que una opción electoral. "Representa la posibilidad de las víctimas y la importancia que han tenido en un país con una historia muy alta de revictimización, de olvido del Estado colombiano y de exclusión. La inclusión del nombre de la senadora Aida en estas apuestas también se convierte en un escenario de justicia social alrededor de las casi ocho millones de víctimas que dejó el conflicto armado".

La trayectoria de Quilcué encarna las luchas históricas de los pueblos indígenas colombianos por el reconocimiento de sus derechos, la verdad sobre las violencias sufridas y la construcción de una paz con justicia social. Su ascenso desde las bases comunitarias hasta la fórmula vicepresidencial constituye un testimonio vivo de resistencia y esperanza para millones de colombianos históricamente marginados.