Carta pública a Michelle: Reflexiones tras el beso forzado en la Guacherna
Querida Michelle, esta carta pública llega desde una absoluta desconocida para ti, escrita con sororidad genuina como mujer feminista y caribe que soy. Me dirijo a ti con profundo respeto por nuestra cultura, tradiciones, el carnaval y toda la magia del Caribe inmenso, elementos que ya nos acercan más que distanciarnos.
El incidente del 10 de febrero y sus repercusiones
Mi propósito es compartir reflexiones que surgieron el 10 de febrero del presente año. Tras completar mis tareas matinales y rutina de ejercicios, revisé redes sociales y me encontré con la noticia sobre el beso forzado que un ciudadano te dio durante el desfile de la Guacherna. Al leer diferentes opiniones y análisis en perfiles de organizaciones feministas, portales noticiosos y estados de amigos, encontré un denominador común: el reproche unánime hacia el abuso cometido en tu contra.
Era inevitable sentir repudio hacia el agresor y solidaridad contigo. Se te veía llorar y conmovida, reacción natural ante la invasión de nuestros cuerpos. Posteriormente, en el noticiero del mediodía, observé tu video expresando preocupación por las respuestas violentas en comentarios de redes sociales. Afirmaste que estabas bien, que no pasaba nada, e hiciste un llamado para que en la alegría del carnaval las personas no intentaran besar el cuello, pidiendo que esta situación no generara más violencia.
La continuación del espectáculo y lo que quedó silenciado
Por la noche, te vi nuevamente en el noticiero, muy elegante con vestido de cumbiambera y sonrisa espléndida, hablando del diseño de tu corona y proyectando amor por el carnaval. En ese momento, nadie mencionó el beso forzado, ni los periodistas, ni tú. Como si no hubiera ocurrido nada, porque el show debía continuar.
Estoy de acuerdo en que el carnaval sigue, pero también debe continuar la pedagogía por la no violencia contra las mujeres. Tú tienes el poder para aportar a estos procesos tan necesarios en nuestra sociedad machista. Es pertinente que tu mandato, lo establecido en tu bando, incluya entre todas las cosas bellas que propones, la defensa de:
- Derechos humanos femeninos
- Equidad e igualdad
- No violencia
Para que todas podamos disfrutar seguras, libres y felices.
El poder de movilización y cambio estructural
Tienes la capacidad de movilizar a la organización del Carnaval, a la alcaldía, a organizaciones de base y a la ciudadanía. Esta apuesta reivindicadora no debe quedarse en simples "campañas", sino lograr repercutir en cambios sociales estructurales. Necesitamos transitar del machismo normalizado hacia una vida libre de violencias y sin opresiones patriarcales.
Romper el silencio y los mandatos sociales
Respetada Michelle, no tienes que pedir disculpas, dar explicaciones o sentirte culpable por denunciar algo. Publicar un acto abusivo no es generar problemas, es exigir el derecho al respeto por nuestros cuerpos. Los cuerpos femeninos NO son propiedad del patriarcado, aunque se pretenda seguir creyendo lo contrario.
Hemos sido condicionadas al silencio. Es momento de no tener miedo a problematizar, a hablar, a exigir nuestros derechos. Ya basta de disculparnos y hacer que todos estén bien, menos nosotras. El cuidado debe comenzar con nosotras mismas, dejando de cumplir mandatos sociales que pasan por encima de nuestra tranquilidad.
Un mensaje para todas las mujeres
Esta carta va dirigida a ti, pero aplica para todas las mujeres del mundo. Todas, sin excepción (aunque algunas lo nieguen), hemos padecido algún tipo de violencia. Te ofrezco todo mi apoyo desde la sororidad, a ti y a cada mujer víctima de violencia de género en sus diferentes formas.
Denunciar la violencia no es promover más violencias, sino desnormalizarlas. Jamás el silencio, jamás la minimización de las violencias. La culpa no es de las víctimas.
Hacia un carnaval de derechos
Querida Michelle, sigamos en la apuesta por los Derechos Humanos femeninos y el respeto por nuestras libertades en plural. Hacer como si nada hubiera pasado no soluciona nada, sino que empeora la situación. Estoy segura de que no es lo que tú quieres. Que el carnaval sea una plataforma por los derechos de todos y todas. ¡Viva el carnaval de los derechos!
Con profundo respeto, Fabrina.



