Comunidades campesinas en riesgo de desaparecer por enfrentamientos armados en Magdalena Medio
Comunidades campesinas en riesgo por violencia en Magdalena Medio

Violencia armada amenaza con desaparecer comunidades campesinas en el Magdalena Medio

Una comisión de verificación conformada por múltiples organizaciones sociales, entidades estatales y organismos internacionales documentó esta semana las huellas devastadoras de enfrentamientos armados en las veredas Puerto Matilde y Tamar Bajo, ubicadas en el estratégico Valle del Río Cimitarra, corazón del Magdalena Medio colombiano.

Evidencias materiales del conflicto

Durante el recorrido por estas comunidades rurales, los verificadores encontraron objetos domésticos completamente destrozados por impactos de bala: una olla metálica atravesada por proyectiles, un barril plástico hecho añicos y techos de zinc perforados por disparos. En las viviendas aún se observan vidrios rotos de las ventanas, tablas de madera con orificios y láminas del techo marcadas por la violencia armada.

"Vivimos entre el miedo, el fuego cruzado y el riesgo de que algún día nos mate una ráfaga de fusil. Es imposible mantenerse así", declaró con angustia uno de los habitantes de la zona durante la visita de la comisión.

Comisión humanitaria documenta violaciones

La visita fue convocada por la Mesa Humanitaria del Magdalena Medio y contó con participación de:

  • Organizaciones sociales de la región
  • Entidades del Estado colombiano
  • Organismos multilaterales
  • Acompañamiento internacional especializado

Juan Camilo Delgado, integrante de la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos (Credhos), explicó: "Hemos realizado esta verificación junto con instituciones del estado colombiano identificando todas las graves violaciones al Derecho Internacional Humanitario, en el marco de las confrontaciones de grupos armados que han significado el desplazamiento forzado y otras afectaciones".

Riesgo inminente de desaparición comunitaria

La situación humanitaria en esta zona del Magdalena Medio es crítica y alarmante. Credhos advirtió que, de mantenerse las actuales condiciones de violencia, algunas comunidades campesinas del Valle del Río Cimitarra podrían desaparecer completamente.

Samuel Larios, también integrante de Credhos, expresó con preocupación: "Vemos cómo a los grupos armados no les interesa el dolor de estas familias campesinas. Vemos un caserío que ha sido próspero, beneficiado con proyectos internacionales, pero que hoy se encuentra abandonado. El caserío está totalmente desolado".

Los testimonios recogidos durante la visita revelan que los enfrentamientos entre actores armados han obligado a casi todas las familias a abandonar temporalmente sus casas ante el temor de quedar atrapadas en medio de los combates.

Historia de resistencia y nueva amenaza

Los caseríos de Puerto Matilde y Tamar Bajo tienen un origen marcado por la violencia: fueron fundados por familias campesinas que llegaron al territorio en la década de los noventa tras ser desplazadas por conflictos en otras regiones del país. Con el paso de los años, estas comunidades lograron consolidar procesos de organización campesina respaldados por distintas organizaciones de la sociedad civil.

Sin embargo, la persistencia del conflicto armado ha vuelto a poner en riesgo la permanencia de estas poblaciones. Las Juntas de Acción Comunal, históricamente el principal espacio de organización comunitaria, enfrentan ahora un riesgo real de desaparecer debido a la situación de violencia que persiste en la región.

Llamados urgentes a la protección

Ante este panorama desolador, las organizaciones que integran la Mesa Humanitaria del Magdalena Medio reiteraron varios llamados urgentes:

  1. A los actores armados para que respeten los mínimos humanitarios y el Derecho Internacional Humanitario
  2. Al Estado colombiano para adoptar medidas urgentes de protección integral
  3. A generar condiciones que permitan el retorno y la permanencia digna de las familias campesinas

Sayub Badillo, líder comunitario de Yondó, exigió con firmeza: "Exigimos que estos grupos armados al margen de la ley respeten el derecho internacional humanitario, que cumplan el derecho a la vida, a que la gente sea libre".

La presencia continua de grupos armados, particularmente de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia dentro del caserío, mantiene a la población civil en un estado permanente de temor e incertidumbre, amenazando con borrar del mapa comunidades que han resistido por décadas.