Concejal denuncia aumento de intolerancia religiosa en Bogotá
Concejal denuncia aumento de intolerancia religiosa en Bogotá

Concejal denuncia aumento de intolerancia religiosa en Bogotá

El concejal Andrés Barrios Bernal ha denunciado que en Bogotá se ha disparado la intolerancia religiosa, especialmente contra la fe cristiana. Durante años, desde sectores progresistas se promovió la tolerancia hacia todas las formas de pensar, identidades y creencias, excepto la cristiana, según Barrios. En Colombia y Bogotá, orar incomoda, creer molesta y defender principios tradicionales convierte a cualquier persona en objetivo de burla, agresión o persecución.

El pasado 2 de abril, Jueves Santo, en la Iglesia de San Francisco, en pleno centro de Bogotá, un grupo de personas irrumpió mientras decenas de familias estaban reunidas en oración, agrediendo e intimidando a los presentes. Adultos mayores, niños y feligreses quedaron atrapados en un episodio que, según el concejal, habría sido tratado de manera diferente si las víctimas hubieran pertenecido a otro grupo social.

Esta semana, el miércoles 6 de mayo, un sujeto que gritaba ser el diablo ingresó a la Iglesia La Ermita en Cali y destruyó imágenes religiosas. En octubre de 2025, encapuchados vandalizaron la iglesia “Dios Está Formando un Pueblo” en Teusaquillo. Un mes después, feministas atacaron la sede principal de la Misión Carismática Internacional en Puente Aranda, insultando a feligreses y destruyendo bienes públicos.

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Barrios señala que estos ataques no surgen de la nada. Durante años, ciertos sectores políticos e ideológicos han construido un discurso donde el creyente es presentado como atrasado, peligroso o moralmente inferior. Ridiculizan la fe, se burlan de los símbolos religiosos y tratan las convicciones cristianas como una enfermedad cultural que debe desaparecer.

Los incidentes han escalado. En septiembre de 2025, un hombre ingresó con una pistola traumática a una misa en Kennedy y amenazó al sacerdote. Dos meses después, en la parroquia Santo Tomás Moro, jóvenes con armas blancas irrumpieron en plena ceremonia religiosa. En 2022, un grupo llegó hasta la Catedral Primada con bombas molotov y grafitis contra la Iglesia. En marzo de 2021, encapuchadas incendiaron la puerta de la histórica Iglesia de San Francisco mientras gritaban “muerte a la Iglesia”.

El concejal pregunta: ¿qué habría ocurrido si estos ataques hubieran sido dirigidos contra cualquier otra comunidad? La indignación nacional habría sido inmediata. Pero cuando los atacados son creyentes, muchos prefieren mirar hacia otro lado. Esto tiene nombre: sesgo anticreyente.

Barrios radicó ante la Fiscalía General de la Nación una denuncia penal por los presuntos delitos de actos de discriminación y perturbación de ceremonias religiosas. Las cifras demuestran que el problema existe: en Bogotá, entre 2024 y 2025, 53 personas recibieron atención jurídica y psicosocial por afectaciones relacionadas con la libertad religiosa, y cerca del 80% de las víctimas ni siquiera denuncia.

La libertad religiosa es un derecho fundamental consagrado en el artículo 19 de la Constitución Política de Colombia. Una democracia sana no obliga a nadie a esconder sus creencias para evitar ser señalado o atacado. El día en que creer en Dios produzca miedo de expresarlo públicamente, Colombia no habrá derrotado únicamente a la fe, habrá derrotado la libertad misma.

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