Defensora del Pueblo exige acción inmediata contra acoso sexual en Colombia
La Defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, se pronunció de manera contundente frente a los recientes casos de acoso sexual que han sacudido a Colombia, especialmente aquellos que involucran a figuras del poder mediático y político. En una videocolumna pública, la funcionaria advirtió que el país enfrenta un momento histórico donde el silencio y la complicidad que protegieron a los victimarios por años están siendo llevados ante la justicia y la opinión pública.
Violencia estructural que atraviesa todos los sectores
"Estamos frente a una violencia estructural, que no distingue sectores ni niveles de poder, y que requiere una respuesta estructural también", afirmó Marín durante su intervención. La Defensora del Pueblo destacó que enfrentar el acoso sexual se vuelve particularmente difícil cuando los agresores son personas poderosas, ya sea por su influencia política, institucional, económica, social o académica.
La funcionaria reconoció algunos avances recientes, como el pronunciamiento de la Fiscalía General de la Nación sobre la necesidad de investigar los hechos ocurridos en Noticias Caracol, así como la política de equidad de género implementada por la Corte Constitucional tras conocerse una denuncia contra uno de sus magistrados. Sin embargo, Marín fue enfática al señalar que estos esfuerzos continúan siendo insuficientes.
Cifras alarmantes y mecanismos deficientes
De acuerdo con el informe Violencia de género en contra las mujeres periodistas en Colombia, presentado por la campaña No Es Hora De Callar y el Observatorio de la Democracia de la Universidad de los Andes en 2020, 6 de cada 10 mujeres periodistas han sido víctimas de violencia de género en sus trabajos. Estas cifras no solo evidencian la sistematicidad del problema, sino también la incapacidad de las organizaciones y órganos judiciales para proteger adecuadamente a las víctimas.
Marín señaló que denunciar el acoso sexual representa múltiples riesgos para las mujeres, incluyendo:
- Represalias por parte de los agresores
- Pérdida del empleo o oportunidades profesionales
- Desconfianza en los mecanismos institucionales disponibles
- Revictimización durante los procesos judiciales
Protocolos que deben traducirse en acciones concretas
En su pronunciamiento, la Defensora del Pueblo enfatizó que los protocolos internos de las instituciones deben convertirse en investigaciones diligentes, procesos que no revictimicen y garantías reales de no repetición. "El trabajo debe ser un espacio de realización y no un territorio de miedo en el que las mujeres tengamos que sacrificar la dignidad para sostener la estabilidad económica o una vocación profesional", agregó Marín.
La funcionaria también destacó que desde la Defensoría del Pueblo se ha habilitado un mecanismo especial de ayuda para víctimas cuyos agresores ejercen influencia política, social, económica, espiritual o mediática. Este acompañamiento busca superar las barreras que limitan el acceso a la justicia y reducen el riesgo de estigmatización para las mujeres afectadas.
Llamado a la acción y compromiso institucional
Marín hizo un llamado urgente para dar celeridad a los casos de acoso sexual en el ámbito laboral, señalando que desde su entidad se han creado espacios donde las denuncias no se convierten en meros trámites legales, sino en oportunidades reales para que las víctimas sean escuchadas y atendidas integralmente.
"Con un equipo especializado atendemos, acompañamos y gestionamos los casos de acoso sexual que enfrentan las víctimas en estos escenarios adversos, promoviendo un acceso seguro y confidencial a la justicia, así como apoyo psicosocial y jurídico", explicó la Defensora del Pueblo.
Finalmente, Iris Marín Ortiz fue categórica al afirmar: "Necesitamos una posición clara de no tolerancia. En todos los espacios. Sin excepciones". Su mensaje subraya la urgencia de transformar las estructuras que permiten y perpetúan el acoso sexual, especialmente en contextos donde el desequilibrio de poder silencia a las víctimas y protege a los agresores.



