La FLIP enfrenta críticas y renuncias en medio de la polarización política
La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) atraviesa un momento de intenso escrutinio público tras las renuncias de dos destacadas periodistas y múltiples críticas sobre su manejo de casos sensibles. Sofía Jaramillo Otoya, directora ejecutiva de la organización desde hace diez meses, responde a las acusaciones y defiende el trabajo de la entidad que cumple tres décadas de existencia.
Transición y continuidad en la dirección
Sofía Jaramillo asumió la dirección ejecutiva de la FLIP hace diez meses, tras un proceso de transición acordado con el anterior director, Jonathan Bock. "Fue una salida planeada para asumir una organización que ya cumple 30 años", explica Jaramillo, quien reconoce el trabajo y compromiso de su predecesor. La nueva directora destaca que Bock dejó una base sólida y un equipo capacitado, esencial en la defensa de la libertad de prensa en Colombia.
Críticas y polarización: ¿contaminación ideológica?
Recientemente, la FLIP ha sido centro de numerosas críticas por sus defensas de ciertos periodistas y medios, así como por sus silencios en casos sensibles. ¿Ha terminado la junta directiva "contaminando" la organización por la polarización política del país? Jaramillo responde con firmeza: "Que la FLIP reciba críticas desde lados opuestos es, en parte, consecuencia de hacer lo que le corresponde: defender el ejercicio periodístico sin preguntar por la ideología del medio o de la persona".
La directora argumenta que han sido cuestionados tanto por acompañar a periodistas críticos del gobierno actual como por defender a medios incómodos para gobiernos anteriores. "Esa es, precisamente, la señal de que no estamos alineados con proyectos partidistas", afirma. Sin embargo, reconoce que "algunas acusaciones vienen de miradas muy 'situadas' en disputas ideológicas", aunque mantiene que sus intervenciones se guían por estándares de libertad de expresión y análisis de riesgo, no por simpatías políticas.
Las renuncias que conmocionaron a la FLIP
La semana pasada, dos importantes periodistas renunciaron a la fundación: Claudia Báez, cofundadora del medio digital Cuestión Pública, y Claudia Julieta Duque, periodista independiente. Ambas habían sido miembros de asamblea y junta directiva. Según Jaramillo, sus renuncias se relacionan principalmente con:
- Desacuerdo sobre cómo la FLIP abordó el caso La Silla Vacía - Agencia Prensa Rural
- Críticas frente a la gobernanza interna y otras decisiones de los últimos años
"Tomamos en serio esas preocupaciones, pero no compartimos la idea de una 'desviación' de la misión de la organización", afirma la directora, rechazando la caracterización de la FLIP como un "club de afinidades".
El polémico caso La Silla Vacía - Prensa Rural
Claudia Báez denunció específicamente "la inacción de la FLIP ante una clara estigmatización" cuando La Silla Vacía señaló al medio Prensa Rural de pertenecer a una organización guerrillera sin sentencia judicial previa. Jaramillo responde que no ha habido inacción, detallando las acciones tomadas:
- Reunión presencial con representantes de Prensa Rural para evaluar riesgos
- Definición de rutas de seguridad ante la Unidad Nacional de Protección
- Seguimiento activo del tema y compartir insumos sobre rutas jurídicas
- Apertura de canales de diálogo entre los dos medios
"La discusión sobre si debe darse un pronunciamiento público con nombres propios y en cuál momento, sigue abierta en la FLIP", explica Jaramillo, señalando que hubo posiciones distintas tanto en el consejo directivo como en la asamblea.
Gobernanza y conflictos de interés
La periodista Báez también solicitó explicaciones sobre el retiro de unos miembros de la junta directiva y sobre supuestas preferencias en la composición de ese órgano. Jaramillo revela que el consejo directivo viene trabajando en una política más robusta sobre conflictos de interés, y que ante la discusión sobre ciertas relaciones profesionales con entidades del Estado, dos miembros tomaron la decisión personal de renunciar.
"La junta renueva su composición con regularidad: no hay sillas en propiedad ni cuotas fijas para ningún medio", asegura la directora, aunque reconoce que pueden mejorarse los mecanismos de participación y elección.
Acusaciones de desviación y falta de transparencia
Claudia Julieta Duque, por su parte, denunció "una desviación profunda de los principios de la FLIP... falta de transparencia y decisiones tomadas por predilecciones personales o políticas". Jaramillo responde emocionada: "Esa carta golpeó al equipo constituido por un grupo comprometido, que atiende, constantemente, casos de amenazas y de vulneraciones de derechos de los periodistas".
La directora insiste en que la FLIP no ha cambiado de misión: "Hoy seguimos acompañando casos en Arauca, Putumayo, Caquetá, el Caribe, el Pacífico, y en las grandes ciudades. Pero, ante todo, en los pequeños municipios en donde los periodistas son más vulnerables".
¿Crisis existencial o momento de fortalecimiento?
Frente a la pregunta sobre si estas críticas podrían afectar la continuidad de la organización, Jaramillo es categórica: "No estamos ante una crisis que ponga en duda la existencia de la FLIP". Presenta cifras contundentes: en los últimos dos años registraron 1.009 agresiones en los 32 departamentos, lo que derivó en más de 1.040 acciones de protección, incidencia y apoyo jurídico.
"Este trabajo no se detiene por esta discusión. Al contrario, confirma la necesidad de nuestra presencia", argumenta, destacando que están en un contexto electoral donde históricamente aumentan las presiones y riesgos contra periodistas.
Plan de acción en tres frentes
Para enfrentar este momento difícil, la FLIP implementará acciones en tres planos:
- Transparencia: Explicar con detalle qué han hecho y qué están haciendo
- Fortalecimiento interno: Avanzar en procesos de deliberación para conciliar posturas
- Continuidad del acompañamiento: Seguir apoyando a periodistas en riesgo y desarrollar más contundentemente la línea de trabajo contra la estigmatización
Historial de independencia frente a gobiernos
Jaramillo defiende la trayectoria independiente de la FLIP, recordando que la organización ha llamado la atención a distintos gobiernos por prácticas que afectan la libertad de prensa, sin distinción política. Menciona ejemplos concretos:
- Interceptaciones ilegales durante el gobierno de Álvaro Uribe
- La operación Andrómeda en el gobierno de Juan Manuel Santos
- Las denominadas carpetas secretas en el gobierno de Iván Duque
"Ese trabajo, sostenido durante estos 30 años, le ha permitido a la FLIP consolidarse como una organización técnica, independiente y consistente", afirma la directora.
Cifras que respaldan el trabajo
En los últimos cinco años, la FLIP ha documentado cerca de 500 agresiones contra periodistas anualmente. Solo en el último año, adelantaron ese mismo número de acciones de atención y acompañamiento, incluyendo:
- 156 gestiones ante la Unidad Nacional de Protección
- Más de cien comunicaciones a entidades públicas
- 24 acciones de tutela interpuestas
- 20 intervenciones ante la Corte Constitucional
- 34 diligencias adicionales de asesoría jurídica y articulación institucional
Retos y adaptación al nuevo contexto
Al evaluar las fortalezas y debilidades encontradas al asumir la dirección, Jaramillo destaca una organización sólida con alto reconocimiento nacional e internacional, equipos profesionales y una red de confianza construida durante años. Sin embargo, reconoce retos importantes:
- La necesidad de adaptarse a un contexto más polarizado por cambios políticos recientes
- El aumento de herramientas tecnológicas y agresiones digitales
- Mayor presión sobre organizaciones defensoras de derechos humanos
"La FLIP va a seguir haciendo lo que ha hecho durante 30 años: acompañar a periodistas en riesgo, documentar agresiones, litigar cuando es necesario y alzar la voz frente a actores que limiten el trabajo periodístico", concluye Jaramillo, enfatizando que el mejor modo de responder a esta coyuntura es demostrar con trabajo concreto por qué es imperativo proteger una organización como la FLIP.



