Hasta siempre, reverendo Jesse Jackson: un campeón de los afrocolombianos
El reverendo Jesse Jackson, fallecido el pasado 17 de febrero a los 84 años, fue un gran amigo de Colombia y un defensor incansable de las causas por mejores condiciones de vida para los afrocolombianos y las comunidades empobrecidas. Su compromiso con los derechos humanos y la lucha contra el racismo marcó una trayectoria que trascendió fronteras.
Un encuentro que cambió la historia
Luis Gilberto Murillo, candidato a la presidencia de Colombia, conoció a Jackson en el año 2000, durante su exilio por la violencia política en el país. En ese entonces, en los círculos políticos de Estados Unidos se desconocía por completo la realidad de la población negra afrodescendiente en Colombia, incluyendo su abandono, exclusión y pobreza en medio del conflicto armado.
El primer contacto se dio a través de un grupo activo de estudiantes de doctorado de la Universidad de Howard, quienes facilitaron una reunión clave. "Vamos a hablar con Jesse", le dijeron, y así inició una colaboración que definiría años de trabajo.
Metas claras y resultados tangibles
En el marco de una diplomacia pública y ciudadana, se establecieron tres propósitos centrales:
- Dar a conocer la situación de la población negra en Colombia.
- Posicionar sus preocupaciones en la agenda bilateral entre Colombia y Estados Unidos.
- Lograr una aprobación presupuestal específica con ayudas para los afrodescendientes.
Estos objetivos se materializaron siete años después, en 2007, contribuyendo a transformar el ecosistema de liderazgo afrocolombiano y su incidencia en la vida pública del país.
Una conversación reveladora
En su primer encuentro, Jackson mostró sorpresa al conocer el porcentaje de la población afrocolombiana. "Yo he hablado con el presidente colombiano, Pastrana, a quien ayudé en el Plan Colombia, y no me mencionó para nada a la población negra", comentó.
Murillo le compartió indicadores críticos, destacando que el desplazamiento forzado en Colombia era una de las agresiones más terribles sufridas por los afrodescendientes en las Américas, después de la trata de esclavos. Jackson respondió con firmeza: "Eso es lo que usted tiene que manifestar en su narrativa para diferenciarse del resto, porque lo que cuenta es muy grave".
Un legado de perseverancia y alianzas
A partir de esa conversación, Jackson no detuvo su apoyo. Conectó la lucha contra las drogas en Estados Unidos con su impacto en las comunidades negras y latinas, tanto allí como en Colombia. A través de su Rainbow Push Coalition, construyó una alianza diversa y pluralista en busca de la libertad como propósito supremo.
Jackson siempre puso su palabra para aconsejar, fue consecuente con sus convicciones y dejó un ejemplo elevado de perseverancia y claridad para tomar decisiones y actuar. No solo fue testigo del asesinato de Martin Luther King, sino que continuó su legado en la búsqueda permanente de ese Gran Sueño, empoderando silenciosamente a los más débiles.
Un adiós a un líder excepcional
Como un gran líder de los "alguien", Jackson resistió todo y sobrevivió a quienes intentaron acabar con sus sueños. Su partida deja un vacío, pero su legado perdura en las luchas por la justicia y la equidad. ¡Hasta siempre, reverendo Jackson!



