Incidente sin precedentes en Jerusalén
En un hecho que marca un grave precedente histórico, la policía israelí impidió este domingo al cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, ingresar a la iglesia del Santo Sepulcro para celebrar la misa del Domingo de Ramos, que da inicio a la Semana Santa católica.
Restricciones de seguridad
Según explicó la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, la decisión se tomó "por preocupación por su seguridad y la de su comitiva". Sin embargo, el Patriarcado Latino denunció que esta acción constituye la primera vez en siglos que se impide a los dirigentes de la Iglesia celebrar esta importante ceremonia en el lugar sagrado.
El comunicado oficial del Patriarcado señaló: "Este incidente demuestra una falta de consideración hacia la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, dirigen su mirada hacia Jerusalén".
Reacciones internacionales
El hecho generó condenas inmediatas de varios gobiernos europeos:
- España: El presidente Pedro Sánchez calificó el incidente como "un ataque injustificado a la libertad religiosa" y exigió a Israel respetar la diversidad de credos.
- Italia: La primera ministra Giorgia Meloni lo describió como "una ofensa no sólo para los creyentes" y anunció que convocará al embajador israelí.
- Francia: El presidente Emmanuel Macron condenó la decisión y la vinculó a una "preocupante multiplicación de violaciones" del estatuto de los Lugares Santos.
Contexto de restricciones
Desde el estallido del conflicto en Oriente Medio el 28 de febrero, las autoridades israelíes han prohibido las grandes concentraciones, limitando los actos públicos a aproximadamente 50 personas. Esta medida afecta a sinagogas, iglesias y mezquitas por igual.
La policía israelí declaró que "todos los lugares sagrados de Jerusalén están cerrados desde el inicio de la guerra" y que la petición del Patriarcado "no podía ser aprobada por las restricciones".
Celebración alternativa
Ante la imposibilidad de acceder al Santo Sepulcro, el cardenal Pizzaballa celebró la misa en la Iglesia de Todas las Naciones, también conocida como basílica de Getsemaní, en el Monte de los Olivos.
En su homilía, el religioso declaró: "La guerra no borrará la resurrección. El dolor no extinguirá la esperanza. Hoy no llevamos palmas en procesión. En su lugar, llevamos la cruz: una cruz que no es una carga inútil, sino la fuente de la verdadera paz".
Cancelación de tradiciones
El Patriarcado Latino ya había anunciado previamente la cancelación de la tradicional procesión del Domingo de Ramos desde el Monte de los Olivos hasta Jerusalén, que normalmente atrae a miles de fieles cada año.
Los líderes eclesiásticos destacaron que "han actuado con plena responsabilidad y, desde el inicio de la guerra, han cumplido con todas las restricciones impuestas".
Significado religioso
El Domingo de Ramos conmemora la última entrada de Cristo en Jerusalén, donde fue recibido triunfalmente por una multitud pocos días antes de su crucifixión y resurrección el Domingo de Pascua, según los relatos evangélicos.
Este incidente ocurre en un momento particularmente sensible para la comunidad católica mundial, que se prepara para vivir los días más importantes de su calendario litúrgico.



