Juanita Gómez denuncia acoso sexual en medios: relata nalgada y silencio cómplice
Juanita Gómez denuncia acoso sexual en medios colombianos

Nuevas denuncias de acoso sexual sacuden los medios de comunicación colombianos

La ola de denuncias por acoso sexual en los medios de comunicación de Colombia continúa expandiéndose con testimonios cada vez más reveladores que apuntan a una problemática estructural profundamente arraigada en la industria. En esta ocasión, la reconocida periodista y presentadora Juanita Gómez ha compartido públicamente un relato conmocionante que expone otro caso ocurrido cuando una joven apenas iniciaba su trayectoria profesional en el mundo del periodismo.

Testimonio crudo: una nalgada y el silencio cómplice

A través de sus redes sociales, Gómez difundió el testimonio de una colega que habría sido víctima de acoso sexual mientras realizaba sus prácticas profesionales. El relato, descrito como crudo y directo, pone en evidencia no solamente la agresión física sino también el silencio institucional que la rodeó inmediatamente después del hecho.

"Yo siendo practicante estaba en la oficina de XXXXX en el quinto piso y entró un periodista/presentador y me dio una nalgada enfrente de XXXXX...", reveló la víctima en su testimonio.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Según el relato compartido por Gómez, lo más impactante no fue únicamente el hecho en sí mismo, sino la reacción del entorno laboral inmediato: "Y no pasó nada, nadie dijo nada...", expresó la joven periodista, evidenciando la normalización de estas conductas inapropiadas.

El miedo como rutina diaria en el ambiente laboral

La víctima también describió cómo, después de ese episodio traumático, el miedo se convirtió en parte integral de su rutina diaria dentro del canal de televisión. "Después me pasaba que si iba caminando con XXXXX y si veíamos en el pasillo al periodista/presentador, me decía: 'ven cojamos por acá porque ahí está el periodista/presentador'", relató.

El ambiente laboral, según su descripción detallada, estaba marcado por comentarios constantes de connotación personal e inapropiada por parte del agresor: "Ellos sabían. Y el periodista/presentador siempre era: 'Ay mi amor ¿dónde dejaste las gafitas?', '¿cuándo le vas a terminar a tu novio?', '¿cuándo sales conmigo?'".

La víctima enfatizó especialmente su condición de vulnerabilidad en ese momento crucial de su carrera: "Yo era una practicante, era inconcebible...", manifestando la desproporción de poder que caracteriza estos casos de acoso laboral.

Juanita Gómez comparte su experiencia personal

Pero la denuncia de la periodista no se limitó a compartir relatos ajenos. Gómez también decidió hablar abiertamente sobre su propia experiencia personal, en un mensaje que ha sido ampliamente difundido y comentado en redes sociales.

"Tener que quitarse de encima a un periodista/presentador a la fuerza, varias veces y a empujones no está bien", expresó con contundencia la comunicadora.

En su publicación detallada, recordó episodios específicos que vivió durante los inicios de su carrera profesional, marcados por situaciones de acoso laboral y sexual que, en ese momento, no supo cómo enfrentar adecuadamente: "El consejo que le daría a la Juanita de 2015... es que ciertas conductas de algunas 'vacas sagradas' en su trabajo no están bien".

Uno de los momentos más delicados que relató ocurrió en un espacio cerrado y reducido: "Tener que quitarse de encima a un periodista/presentador a la fuerza, varias veces y a empujones... para que no le dé un beso en un ascensor no es normal y nunca debió ocurrir".

Reflexiones sobre el silencio y el poder institucional

La periodista reflexionó profundamente sobre el silencio que tradicionalmente rodea este tipo de situaciones, especialmente cuando las víctimas son jóvenes profesionales que enfrentan figuras de poder establecidas dentro de los medios de comunicación: "Le diría que lo hable con sus compañeras... porque en ellas hay historias mucho peores y seguramente entre todas encontrarían la forma de denunciar al acosador".

En ese sentido crucial, advirtió sobre una dinámica recurrente y preocupante en estos casos: "Y entonces no sería la palabra de 'la niña' vs la del señor periodista/presentador", destacando la desventaja estructural que enfrentan las víctimas al denunciar.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

A pesar de las dificultades documentadas, Gómez aseguró que estas experiencias traumáticas no lograron frenar su carrera profesional, aunque sí dejaron huellas psicológicas importantes: "A pesar de que el periodista/presentador después fue grosero y trató de hacerla sentir mal muchas veces, no pudo frenar su carrera".

Contexto actual y posibles reacciones

Once años después de estos episodios, la comunicadora reconoce que el contexto social ha cambiado significativamente y que hoy existen más herramientas institucionales para denunciar: "Ahora 11 años después hubo otras que sí pudieron hacer la denuncia en el momento indicado, logrando lo que parece ser una sensación de justicia divina".

Sin embargo, también anticipó posibles reacciones defensivas frente a su testimonio público: "Yo sé que usted va a leer este mensaje y seguramente vendrán piruetas para tratar de deslegitimar lo que está pasando".

Y concluyó con un mensaje contundente que resume el sentir colectivo de muchas mujeres en la industria periodística colombiana: "Porque somos muchas mujeres periodistas las que vivimos una situación similar. No más miedo. NO MÁS".

Un problema estructural que finalmente sale a la luz

El caso de Juanita Gómez y los múltiples relatos que continúan emergiendo evidencian claramente que el acoso sexual en el periodismo colombiano no responde a hechos aislados o excepcionales, sino a una problemática estructural que durante décadas se ha normalizado y silenciado sistemáticamente.

Las redes sociales han jugado un papel fundamental en la visibilización de estas historias ocultas, permitiendo que mujeres de distintas generaciones compartan experiencias que, en algunos casos documentados, ocurrieron hace más de veinte años.

Hoy, con múltiples testimonios coincidiendo en dinámicas similares de abuso de poder, silencio institucional y miedo a represalias laborales, la presión sobre los medios de comunicación colombianos aumenta considerablemente. Mientras avanzan las investigaciones internas y crece el número de denuncias públicas, queda planteada una pregunta crucial para el futuro de la industria: si esta vez las voces valientes lograrán generar cambios reales y estructurales dentro del periodismo nacional o si, como en el pasado lamentable, terminarán diluyéndose nuevamente en el silencio cómplice.

Por ahora, lo cierto e innegable es que las víctimas han comenzado a hablar con una voz cada vez más fuerte. Y, como lo resumió la propia periodista Juanita Gómez en su mensaje final: "No más miedo. NO MÁS".