Hace dos décadas, Colombia dio un paso histórico al despenalizar el aborto bajo tres causales. Florence Thomas, activista feminista, psicóloga y escritora, rememora el arduo trabajo que llevó a este hito y reflexiona sobre los retos que persisten.
El camino hacia la Sentencia C-355
El 10 de mayo de 2006 marcó un antes y un después en los derechos reproductivos en Colombia. Con la aprobación de la Sentencia C-355, el país pasó de una prohibición total a un modelo de causales que priorizan la integridad, salud y vida de las personas gestantes. Este avance legal fue el resultado de una lucha estratégica, impulsada por litigios de alto impacto y movilización social. Figuras como Mónica Roa, con LAICIA, y luego Ana Cristina González y Cristina Villareal, del movimiento Causa Justa, fueron clave para que la Corte Constitucional reconociera el aborto como un derecho vinculado a la dignidad humana.
Antes del 2006: un delito sin excepciones
Antes de la sentencia, el aborto era considerado un delito en todas sus formas. Florence Thomas recuerda los intentos fallidos en el Congreso: "Hubo como siete proyectos de ley, incluso uno de Piedad Córdoba entre los años 70 y 80, pero todos fueron archivados. No hubo manera de avanzar por esa vía". Sin embargo, eventos internacionales como la Conferencia de El Cairo en 1994 y la de Beijing en 1995 pusieron sobre la mesa los derechos reproductivos y el aborto, creando un ambiente propicio para el cambio.
El papel de Mónica Roa y la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres
Thomas destaca la labor de Mónica Roa, abogada colombiana que propuso una demanda de inconstitucionalidad basada en la nueva Constitución de 1991, que reconocía la autonomía de las mujeres. "Ella nos dijo: 'Ya no más por el Congreso, tratemos de poner una demanda de inconstitucionalidad'", recuerda Thomas. Así nació la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, que trabajó incansablemente para lograr la despenalización de tres causales: peligro para la vida de la mujer, violación o incesto, y malformación del feto incompatible con la vida.
El 10 de mayo de 2006: una victoria celebrada
"Recuerdo la fiesta en la oficina de Mónica Roa. Estábamos todas felices, muchas no lo creían. Corrimos a Carulla a comprar vino y champaña para celebrar. Fue muy bonito", relata Thomas. Aunque las tres causales no satisfacían plenamente, representaban un avance significativo en la lucha por el derecho a decidir sobre el propio cuerpo.
De las tres causales a la semana 24
Entre 2006 y 2022, las limitaciones de las tres causales se hicieron evidentes. "Hubo una gran manipulación. En la puerta de Oriéntame, grupos de extrema derecha y evangelistas decían a las mujeres que irían al infierno", cuenta Thomas. Las EPS tampoco comprendían el fallo, lo que generó obstáculos. Ante esto, surgió Causa Justa, liderado por Ana Cristina González y apoyado por un trabajo regional con grupos indígenas y mujeres de las periferias. "Entendimos que el trabajo sobre la cultura era fundamental. Y lo logramos: hoy Colombia es uno de los cinco países del mundo con 24 semanas despenalizadas para el aborto", afirma Thomas.
Desafíos actuales y reflexiones
A pesar de los avances, persisten la estigmatización y la resistencia cultural. "La cultura patriarcal se refuerza constantemente. Hay sectores que quisieran retroceder, pero la Corte Constitucional ha sido un baluarte", señala Thomas. No obstante, advierte que "siempre estamos en peligro". Sin embargo, confía en que "las mujeres no daremos nunca un paso atrás con el derecho sobre nuestro cuerpo".
Un legado de lucha y organización
Thomas concluye con una reflexión: "Las mujeres están más organizadas que hace 20 años. Las jóvenes también. Hay nuevas reflexiones sobre la maternidad y debates intergeneracionales importantes". Aunque el camino sigue siendo largo, especialmente en regiones lejanas, el progreso es innegable. "Hoy las EPS saben que están obligadas a garantizar el acceso al aborto. Eso es mucho más que hace 20 años", finaliza.



