Maternidad Subrogada: La Urgencia de Leyes Escritas por Mujeres para Proteger a Quienes Gestan
Leyes de maternidad subrogada deben ser escritas por mujeres

La Necesidad de una Perspectiva Femenina en la Regulación de la Maternidad Subrogada

No puede seguir ocurriendo que las leyes que regulan aspectos fundamentales de la vida de las mujeres continúen siendo escritas predominantemente por hombres. Ellos debaten, opinan y deciden, mientras nosotras vivimos los procesos en nuestra propia carne. Un ejemplo claro es el controvertido tema del alquiler de vientres o maternidad subrogada, que tarde o temprano será objeto de regulación legal en Colombia. ¿Qué pueden entender ellos de lo que realmente sucede dentro del cuerpo y la psique de una mujer durante la gestación?

Experiencias que Trascienden lo Legal y Médico

Esta postura no surge desde un radicalismo excluyente ni desde la idea de que solo las mujeres pueden hablar de temas femeninos. Se fundamenta en la realidad de que existen experiencias que no pueden reducirse únicamente a términos legales o médicos. Hay sensaciones, emociones y vínculos que se sienten profundamente, y a veces, lo que se siente tiene un peso mucho mayor que lo que puede explicarse con palabras.

Consideremos el caso de Angie, una mujer de 32 años con tres hijos, residente del barrio Timiza en Bogotá. Angie tomó la decisión de convertirse en madre subrogada enfrentando una situación económica que la superaba completamente. Desde la lógica, el contrato y la palabra dada, ella sabía que ese bebé no era suyo. Sin embargo, cuando sintió los primeros movimientos, escuchó ese corazón latiendo desde su interior y observó cómo su vientre crecía día tras día, algo comenzó a formarse: un vínculo emocional que ninguna cláusula contractual podría haber anticipado.

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Los Duelos Silenciosos que la Ley Ignora

Cuando hablamos de maternidad subrogada, estamos hablando de memoria corporal, de conexiones invisibles, de duelos silenciosos que nadie se atreve a nombrar. La realidad es que nuestra legislación actual no sabe cómo manejar aquello que no está explícitamente nombrado en los textos legales.

Angie lo expresó con claridad: durante meses intentó convencerse a sí misma de que ese bebé no era suyo, de que simplemente estaba ayudando, de que existía un acuerdo. Pero cuando finalmente lo tuvo en sus brazos, en ese instante mínimo y casi prohibido, todo cambió radicalmente. Luego llegó el alta médica, el silencio, la sensación de un cuerpo vacío y un dolor para el que nadie la había preparado.

Hacia una Legislación más Humana y Matizada

Si las leyes fueran escritas por mujeres, serían sustancialmente diferentes. No porque las mujeres seamos inherentemente "más sensibles", sino porque comprendemos estas experiencias desde dentro. Porque hemos aprendido, frecuentemente de manera difícil, a transformar la vivencia personal en conocimiento colectivo.

Una ley redactada por mujeres no sería perfecta, pero indudablemente sería más humana. Reconocería los matices, las complejidades y las contradicciones emocionales. Colocaría en el centro de la discusión la historia de quien gesta, no únicamente las necesidades de quienes desean tener un hijo. El objetivo no es excluir a los hombres del debate, sino transformar a las mujeres de objetos de regulación en sujetos plenos de decisión sobre sus propios cuerpos y experiencias reproductivas.

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